Cuál Es La Filosofía De Una Sociedad Libre

Escrito por Héctor el . Posteado en Capitalismo

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La filosofía de la libertad está basada en el principio de la propiedad de uno mismo: tú eres dueño de tu vida. Negar eso es implicar que otra persona es más dueña de tu vida que tú mismo.

Ninguna otra persona o grupo de personas es dueño de tu vida y tampoco tú eres dueño de las vidas de otros. Tú existes en el tiempo: pasado, presente futuro. Eso se manifiesta en la vida, la libertad y el producto de ambas: tu propiedad.

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Perder tu vida es perder tu futuro. Perder tu libertad es perder tu presente. Y perder el producto de tu vida y libertad es perder el trozo de tu pasado que lo produjo.

El producto de tu vida y libertad es tu propiedad. La propiedad es el fruto de tu trabajo, el producto de tu tiempo, energía y talentos y es esa parte de la naturaleza que tú conviertes en algo de valor. Tu propiedad, también, es la propiedad de otras personas que obtienes por intercambio voluntario y mutuo consentimiento. Dos personas que intercambian propiedad voluntariamente se benefician mutuamente, de lo contrario, no realizarían el intercambio. Solo ellos pueden legítimamente tomar esta decisión.

A veces algunas personas usan la fuerza o el fraude para tomar la propiedad de otros sin consentimiento voluntario. El inicio de fuerza o fraude para quitar vida es asesinato, para quitar libertad es esclavitud, y para quitar la propiedad es robo. Es igual si estas acciones se realizan por una persona actuando sola o por muchas actuando contra unas pocas, o si son ejecutadas por oficiales con elegantes sombreros y autoridad legal.

Tienes el derecho de proteger tu propia vida, libertad y justamente adquirida propiedad de la agresión física de otros, pero no tienes el derecho de iniciar la fuerza contra la vida, la libertad y la propiedad de otros. De igual modo, no tienes el derecho a designar a otra persona para iniciar fuerza contra otros para tu beneficio. Tienes el derecho a escoger líderes para ti, pero no tienes derecho a imponer dictadores a otros y no importa cómo fueron elegidos esos oficiales, las autoridades son simplemente seres humanos y ellos no tienen derechos superiores a los de cualquier otro ser humano, independientemente de las etiquetas creativas de su comportamiento, o la cantidad de gente que los anime. Las autoridades no tienen el derecho a asesinar, esclavizar o robar y no puedes entregar al gobierno derechos que tú mismo no tienes.

Como eres el dueño de tu propia vida, eres responsable por tu vida: tú no alquilas tu vida a otros que exigen tu obediencia ni eres esclavo de otros que reclaman tu sacrificio. Tú escoges tus propias metas basado en tus propios valores. El éxito y el fracaso son incentivos necesarios para aprender y crecer.

Tus acciones en representación de otros o las acciones de otros en tu nombre solamente son virtuosas cuando se derivan de un acuerdo mutuo y voluntario, porque la virtud solo puede existir cuando hay libre albedrío.

Esta es la base de una sociedad verdaderamente libre. No es solamente la base más práctica y humanitaria, sino la más ética. Los problemas en el mundo que surgen de la iniciación de la fuerza por los gobiernos tienen una solución: la solución es que la gente deje de solicitar a los gobiernos el inicio de la fuerza en su nombre. La maldad no viene solamente de la gente malvada, sino también de buenas personas que toleran la iniciación de la fuerza como un medio para alcanzar sus propios fines. De este modo, las buenas personas a través de la historia han dado poder a la gente malvada.

Tener confianza en una sociedad libre es enfocar el proceso de descubrimiento en valores que surgen libremente, en vez de enfocarlo en alguna visión o meta impuesta. Usar la fuerza del gobierno para imponer en otros una visión es pereza intelectual y normalmente resulta en consecuencias no deseadas y perversas.

Lograr una sociedad libre requiere valor: para pensar, para hablar y para actuar; especialmente cuando es más fácil no hacer nada.

Ken Schoolland

 

Por: Hector Giron  |  Foto: Mart


Héctor
Héctor Girón Cicoira, es un joven amante de ´Cuestionarse Todo´ idealista, ansioso e inquieto, que persigue el estado de entelequia como un perro que persigue una pelota que arroja su amo, con la diferencia que su amo es su propio intelecto. Venezuela


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