Cuando El Conocimiento Vence A La Ignorancia, Hay Libertad

Escrito por Raul V el . Posteado en Reflexiones

Cuando se combaten los males desde la raíz se aclara el futuro. Es por eso que el conocimiento siempre será la llave para la salida del oscuro túnel de ignorancia en el que suelen estar por lo general los pobladores de países en manos de una dictadura.

Si una nación pretende evitar que sus desvergonzados errores se repitan, es importante que los jóvenes tengan la libertad de conocer, opinar, analizar y debatir la política y la historia, alejados siempre de pensamientos doctrinales. En Venezuela hay una gran variedad de problemas que impiden el crecimiento intelectual de nuestra juventud.

¿Una crisis de conocimiento?

¿Tú como profesor de bachillerato crees que vale más una información de memoria o una fielmente analizada e interpretada? ¿Es suficiente con que el joven se aprenda fechas y acontecimientos sin llevarlo a una reflexión del pasado y del ahora?

Es una lástima que muchos maestros, dedicados a enseñar bachillerato, mal acostumbran a sus alumnos al erróneo análisis (o incluso al análisis nulo) de la historia del mundo y de su propio país. La educación secundaria, tan importante que es para el crecimiento intelectual de la persona, está siendo pisoteada por una nueva generación de maestros e instituciones que le han restado importancia al desarrollo individual y colectivo.

Puede llamarse en sí una “crisis intelectual”, impulsada por factores externos e internos a los planteles de estudio. Mucho tiene que ver lo mal pagados que son los profesores en Venezuela. Piensa e imagina si tú mismo cumplirías tu trabajo con eficacia (el cual te costó años de esfuerzo y estudio) y con la misma fuerza teniendo buena paga que teniendo una muy mala, con la cual poco puedas comprar de tu canasta básica.

La destrucción del pensamiento individual

Con el surgimiento de las misiones educativas y las nuevas universidades que han sido engendradas por el gobierno, se ha visto mucho el descarado uso de propaganda política en los salones de clase.

No es para nada normal la extrema alabanza hacia una figura presidencial en un plantel educativo; eso es doctrina pura. La distorsión de la historia, la “satanización” de figuras y partidos políticos, y la siempre implícita amenaza de que “si no estás con nosotros estás en contra”, no dejan espacio a la juventud para crear pensamientos propios, individuales y analíticos de lo que ocurrió, lo que está ocurriendo y lo que podría ocurrir.

Si no existe la libertad de opinión en las escuelas y universidades se elimina el valor que tiene el pensamiento propio. Esto opaca la capacidad intelectual del individuo y, por lo tanto, también su futuro. Y justamente es eso lo que busca un régimen dictatorial: una masa de ignorantes dispuestos a creer en su alteración de la realidad.

Para ver la verdadera cara de un país solo basta conocer la condición de sus escuelas y universidades, el nivel académico de sus estudiantes y la calidad de información que reciben.

El pensamiento de ahora para enmendar errores

Atacar las instituciones educativas con propaganda política fue una vil jugada que ha desplegado oleadas de consecuencias y que definitivamente afectarán el futuro del país. El ignorante no buscará jamás tumbar un gobierno porque así no fue educado. Fue educado para obedecer y callarse.

Pero  se combate todavía un serio factor: existe la porción de juventud que se rehúsa a aceptar la doctrina y decide mirar más allá del color rojo. Hablamos de seres verdaderamente pensantes, capaces de crear un verdadero cambio y criterios nuevos, propios de un futuro donde solo se visualiza la esperanza. Las protestas que se llevaron a cabo a principios de año son una muestra fiel de ello.

Así que antes de restarle valor e importancia al conocimiento que tus hijos reciben en el liceo, piensa en lo que es el venezolano hoy en día y en lo que será. El conocimiento es la clave para enmendar tantos errores. Parece nato del ser humano seguir cayendo en las tentaciones del poder y del dinero, de la corrupción y la avaricia. Mucho le cuesta al hombre ver sus errores y corregirlos, mucho le ha costado al venezolano admitirlos.

 

Por: Raúl Vejar  |  Foto: Kalyan Chakravarthy


Raul V
21 años. Estudiante de Comunicación Social, Universidad Católica Andrés Bello. Blogger. Venezolano. Amante del arte de escribir y la lectura. Poseo una imaginación inquieta. Soy de los que sueñan con un cambio y escribo porque la vida me lo pide, porque sé que debo ser leído. Venezuela


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