De 1984 De George Orwell A La Venezuela De Hugo Chávez

Escrito por Luis el . Posteado en Blog

El lenguaje es un mecanismo en donde se intercambian símbolos y palabras entre individuos para comunicar y expresar lo que sienten, incluyendo todo aquello que interactúa entre ellos. El lenguaje ha permitido que -a través de los años- las sociedades humanas se desarrollen de manera pacífica a través de negociaciones evitando el saqueo y mecanismos violentos. Sin embargo, el lenguaje también puede ser corrompido y de esta manera controlar a los individuos: “El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento” decía Orwell.

Utilizar el lenguaje como instrumento de control político sirve para dividir, glorificar, engañar y confundir. Se hace frecuente observar que gobiernos populistas con rasgos dictatoriales, acuden a un discurso emotivo, que busca sensibilizar a las masas, creando un enemigo a quien culpar y manipular hechos históricos, exaltándolos a su beneficio. Los líderes populistas surgen por encima de una institucionalidad debilitada y estos se muestran por encima de todo poder institucional, creando de esta manera una imagen mística.

Según estudiosos del populismo como Mouffe y Panizza (2009), los líderes utilizan una retórica maniquea que consiste en trazar una línea moral donde “ellos” es concebido como una especie de enfermedad moral que debe ser condenada y el “nosotros” como los buenos. El “ellos” es necesario para hacer posible el “nosotros” de los “buenos” y los “malos”. Estos líderes se caracterizan por crear lazos muy fuertes con su electorado y que de esta manera se justifique cualquier acción por encima de mediaciones institucionales o cualquier otra organización, lo que da por resultado una relación ambigua con el sistema democrático, tanto así, que se empieza a degenerar en sistemas autoritarios modernos, bien llamados: autoritarismos competitivos. Estos obtienen resultados no democráticos a través de medios democráticos.

Estos regímenes no pueden hacer uso de la fuerza y la violencia igual que sus antecesores en otros años debido a que hoy en día existen muchos medios para dejar en evidencia los hechos violentos de parte de estos sistemas, incluso cuando se encarguen de apoderarse de la mayoría de los medios de comunicación. Entonces, se ven en la necesidad de recurrir al lenguaje como medio de control.

La propaganda y el neolenguaje tienen como finalidad dividir a la sociedad venezolana para hacerla, en parte sumisa y en parte polarizada con el fin arrojar insultos y descalificaciones a los disidentes para deshumanizarlos sistemáticamente. También sirve para glorificar a los líderes, para que el mundo entero los observe como seres que trascienden las fronteras de la humanidad y que no quede duda de que todo lo que ellos elaboren con sus manos está justificado bajo un bienestar general que traerá felicidad para la sociedad y el mundo, como también para que cualquier ataque contra la oposición sea justificado.

Todo forma parte de un proceso largo para mentir y engañar, para esconder la realidad y en ocasiones para cambiar la historia y explicar los hechos de un modo distorsionado de manera que influyan en el presente y en el futuro. Los fines de esta estrategia son confundir y entorpecer la comunicación para dificultar la comprensión de las personas acerca de los temas básicos que afectan a la nación.

Cuanta más repulsión genere los enemigos del gobierno mayor afecto se siente hacia él, y los gobiernos de Chávez y Maduro han sido exitosos en una serie de términos para insultar y descalificar. Los derechos humanos solo se predican inherentes a los humanos, no a cosas que no merecen un trato humano como los: apátridas; vendepatrias; explotadores; necrófilos; demonios; sátrapas; golpistas; conspiradores; colonizadores; serpientes; bacterias; terroristas; moscas; insectos; antibolivarianos; sanguijuelas; “tienen el diablo bajo la sotana”; manipuladores; saqueadores; disociados y una lista larga de insultos acompañados también de símbolos y caricaturas donde los disidentes aparecen como ratas y son distribuidas en empaques de alimentos que distribuye el gobierno en Mercal y PDVAL.

No existe un día en que adeptos al gobierno utilicen todo su poder comunicacional para deshumanizar a la oposición, sea por el medio que fuere, en instituciones públicas o programas de radio o televisión como La Hojilla o con el Mazo Dando (por nombrar algunos).

Ahora bien, para solucionar la guerra económica, acabar con el terrorismo, ayudar al pueblo, salvar a la humanidad del capitalismo salvaje y apátrida, luchar contra las potencias colonizadoras y brindarle alegría y felicidad al pueblo, el presidente no puede ser un humano más, debe ser una especie de semi Dios y precisamente los medios y estrategias anteriormente mencionados no sólo se han utilizado para destruir a la oposición, sino también para glorificar a los líderes chavistas. Símbolos, cuadros, esculturas, canciones, términos como “supremo” o incluso el cuento de “el pajarito” han sido medios de exaltación hasta el punto de tener oraciones especiales y rosarios con el rostro de Hugo Chávez, incluso líderes de la oposición adoptan este neolenguaje y exaltan “atributos” del fallecido líder.

Pero el problema no radica allí, se ha explicado todo esto para llegar a un punto en concreto que es el siguiente: la oposición adoptó este lenguaje. El régimen venezolano -por largos años- ha utilizado términos dándoles nuevos significados y utilizándolos en contextos distintos, haciendo referencia a cosas o ideas diferentes a su significado real, según Antonio Canova uno de los términos más descarados ha sido “socialismo del siglo XXI”, con este calificativo el gobierno evita utilizar términos como marxismo, comunismo o socialismo, otros términos utilizados han sido: fascismo; ciudades socialista; fondos sociales; privados de libertad; felicidad social; rescate de tierras; precio justo; empresas abandonadas; colaboración de poderes; gobernar obedeciendo; suprema felicidad social y otra larga lista de términos que aparecen incluso en textos escolares difundidos por el gobierno, sin motivo de adoctrinar, claro está, en NINGÚN momento se hizo con esa intención, porque recordemos que el gobierno solo tiene buenas intenciones.

Y se puede presenciar cómo dirigentes de la oposición debaten y hablan en éstos términos, reforzando así el discurso y las “bondades” del régimen. Observamos a líderes opositores que hablan de “precio justo” sin explicar y comprender lo que realmente significa, la oposición tiene un gran reto por delante que consiste en desmotar este lenguaje en el que incluso sectores adeptos a la oposición utilizan cuando hablamos de: economía comunal; parlamentarismo de calle; gobierno de calle; buenandro; propiedad social; Ley habilitante; colaboración de poderes; percepción de inseguridad; cadivismo; acaparamiento; guerra bacteriológica o guerra económica y un largo etc.

Todo esto ha servido para controlar el lenguaje de los individuos y de esa manera, manipular la percepción de la realidad, porque cuando hablamos de precio justo pero no mencionamos el porqué de ese precio justo, las implicaciones económicas que ello conlleva y que su finalidad es “solucionar” todo el desastre ocasionado por una economía controlada, entonces, no suena mal, de hecho es precisamente “justo” pagar por esos precios sin importar a cuantas personas se estén sacrificando para ello.

Se puede palpar también cuando vemos a electores opositores diciendo que la actitud de Allup es muy “fuerte” al quitar la imagen de Chávez en la Asamblea Nacional, aunque parezca increíble, el neolenguaje con todos sus símbolos ha “expropiado” parte de la mentalidad del venezolano que aún radica en el país. El 2016 está lleno de grandes retos para los disidentes del régimen y la dirigencia opositora debe hablar con claridad a la nación para poder salir adelante. El primer presidente de la antigua Checoslovaquia tras la caída del régimen comunista, dijo:

“La experiencia en mi país es simple: cuando se ahonda la crisis interna del sistema totalitario hasta el punto en el que es evidente para todos, y cuando un número cada vez mayor de personas logra emplear su propio lenguaje y rechazar el lenguaje charlatán y mentiroso del poder, la libertad se encuentra sorprendentemente cerca, incluso a corto alcance.”

 

Por: Luis Paternina


Luis
Politólogo, especializado en gerencia y políticas públicas. Venezolano expatriado buscando el lugar al que Aristóteles llamaría: Patria.


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