¿Debo Vivir Mi Vida Como Yo Decida, O Como Ordenen Los Tiranos?

Escrito por María el . Posteado en Individualismo

En Hispanoamérica -excepto honrosas excepciones- nos hemos acostumbrado al paternalismo de los dirigentes políticos que, amparados en la figura de un Estado todopoderoso, se han arrogado la facultad de confiscar y expropiar nuestra libertad, nuestro futuro, nuestra dignidad y nuestras expectativas de vida individuales, sometiéndonos al más humillante de los estados: vivir esclavizados a la voluntad de un déspota disfrazado de político que -convertido en el amo de nuestro destino- dispone antojadizamente cómo va a repartir los dividendos de una economía que paradójicamente logramos generar los ciudadanos mentalmente libres e independientes.

Como no creo en los grises -actitud de los políticamente correctos que ignoran que ese color es la mezcla de los otros dos- lo mejor es poner las cosas en blanco sobre negro; así, en ese escenario, surgen preguntas tan sencillas como obvias: ¿quiero que algún “redentor iluminado” me diga cómo manejar mi vida; cómo disponer del fruto de mi trabajo, qué carrera estudiar o cómo criar a mis hijos? En definitiva, ¿quiero que un mesías disponga de mi libertad de elegir aquello que considero es más apropiado para hacer más placentera mi vida y vivirla de acuerdo a mis propósitos?

Con la excusa de una crisis política y económica circunstancial que se termina convirtiendo en recurrente por obra y gracia de esos incapaces que nos declaran unilateralmente inmaduros para tomar nuestras propias decisiones, el político, el influencer, el lobbista y el diplomático -saqueadores seriales de nuestros recursos y nuestra propia libertad- estafan al individuo productivo y emprendedor, prometiéndoles un cambio que lo devuelva al camino de la felicidad y el éxito. Pero, ¿acaso la felicidad y el éxito dependen de la voluntad de un grupo de parásitos que lo único que se han acostumbrado a arriesgar o a traficar en la vida son sus ideas -si es que las tienen- en pos de hacerse con una cuota mayor de poder para seguir defraudando a los crédulos ciudadanos que siguen depositando su “confianza” en ellos?

Para vivir no se necesita confiar sino saber y nadie mejor que uno para medir el conocimiento a partir de la excluyente e individual experiencia de vida. En última instancia, el fracaso -aún a riesgo de nuestra inexperiencia- lo asumimos solo nosotros y no sacrificamos a nadie en nuestra propia y única aventura vital.

Confianza piden los “místicos de la fuerza y el espíritu”, los mercenarios de la esclavitud que imploran silencio mientras anulan la capacidad de razonar, de usar el criterio propio para manejar la vida al tiempo que despliegan una oda al servilismo y la mansedumbre regada con una dosis de demagogia para que el dolor sea menos evidente.

La vida, mi vida, son mis deseos, mis expectativas y mis propósitos y no los sermones de unos trasnochados que no dudan en sacrificar al individuo orgulloso que se opone a su mesiánico autoritarismo. En tanto creamos que hay “sabios iluminados” que conocen nuestras vidas mejor que nosotros mismos seguiremos padeciendo las arbitrariedades políticas, sociales y económicas de quienes se creen con derecho a disponer de nuestra libertad a su antojo.

Reclamo mi derecho a ejercer mi libertad como considere más apropiado y si la única alternativa son sus imposiciones o mis elecciones, desde luego que la prioridad siempre seré yo. Piedad con el tirano es traición a mi vida.

 

Por: María del Valle  |  Foto: google.com


María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina


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