El Feminismo Y El Machismo Son Dos Caras De La Misma Moneda

Escrito por Leonardo el . Posteado en Actualidad

Un tema de debate en muchas sociedades alrededor del mundo, es el tema de la mujer y del rol que esta posee en la sociedad. Es evidente el hecho que en el pasado el rol de la mujer se limitaba solo a las tareas domesticas y cosas que no poseían relevancia para la sociedad de ese entonces. Como muy bien lo vimos, surgieron entonces movimientos que querían reivindicar al sexo femenino, solicitando el respeto que merecía este grupo social –con muy buenas razones- así como su participación en áreas como la política y los asuntos que competen a la sociedad en general. Eran medidas que buscaban reivindicarlas como mujeres y que por lo menos -de parte de este escritor- poseían total justificación y eran correctas.

Ahora bien, entrado el siglo XXI, observamos movimientos que buscan “reivindicar” una vez más, el rol de las féminas dentro de la humanidad. Sin embargo cabe preguntarse: ¿De qué manera? Hoy contemplamos la existencia de organizaciones, instituciones y movimientos que velan por la defensa de las mujeres, pero a través de un canal discursivo que me resulta contradictorio, este es: a través de la crítica destructiva y negativa en contra del sexo masculino y los hombres en general.

Es una forma que sin duda produce reacciones de todo tipo, unas a favor, otras en contra (…) pero que en lo personal me provoca preguntar: ¿Acaso el desacreditar el sexo opuesto -así como imponer una visión de las cosas- no expresa una postura que solo repite las practicas del pasado, contra las cuales –irónicamente- se formaron los primeros movimientos arriba mencionados? En especial tratándose de América Latina, ¿No es contradictorio, pues, buscar una supuesta “igualdad de género” a través del rechazo o negación del sexo opuesto? Está claro cómo en los tiempos de antes, era normal observar muchísimos casos donde las mujeres eran maltratadas por sus esposos, padres, etc. Y eran rebajadas como seres inferiores en contraposición al hombre. Practicas tales que repudio y que todo ser racional rechazaría bajo cualquier circunstancia.

Pero entonces, ¿la solución seria, poniéndome en el papel de la típica feminista radical, el crear y difundir la imagen de un arquetipo de hombre irrespetuoso y sin vergüenza? No mi estimado lector, no es así: cuando en la realidad existimos hombres que no estamos de acuerdo con el maltrato de las mujeres, pero tampoco lo estamos con la estandarización de nuestro genero, que según tal visión expone cosas como el que poseemos una conducta animal o insensata y reaccionamos de una forma tosca y bruta ante lo que nos ocurra, entre otras cosas.

Lo que en el pasado se tradujo en hechos concretos (como el que las mujeres pudieran votar en las campañas electorales), hoy se traduce en un discurso incoherente que –como el machismo- solo fija una visión inverosímil de la realidad, buscando la igualdad de género por una parte, y atacando al contrario por otra. El que alguien se sienta inferior por su condición sexual es su problema, porque nadie tuvo la culpa de sus frustraciones o ideas carentes de sentido (esto en referencia a esas feministas radicales ineptas, que hablan de la mujer sin tener siquiera un mínimo de conocimientos acerca de historia).

Por ultimo, siguen habiendo graves problemas en torno del maltrato a la mujer –como pasa en sociedades ortodoxas guiadas por tradiciones erradas-, pero también es cierto que los medios que se emplean para la solución ante tales circunstancias son estúpidos, de carácter dogmáticos y sin soluciones concretas, procedente de personas frustradas con el mundo que por alguna u otra razón netamente subjetiva, vienen y pretenden generar un odio sin sentido entre los sexos (¡Cuando el problema es individual, no sexual! ¿O es que por ser hombre emulare prácticas violentas procedentes de otros hombres?)

Es irrelevante…Por ende y para concluir, cabe preguntarse: ¿Acaso el discurso feminista del siglo XXI, demagogo e inverosímil, no emula un machismo decadente y que debió morir en los siglos pasados? Eso lo dejo al criterio de cada quién y por lo que afirmo y resumo la idea central de este texto, dicho grosso modo: el feminismo -al menos como se exhibe actualmente-, y el machismo: son las caras opuestas de una misma moneda.

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: hdwallpapers.cat


Leonardo
Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela


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