El Ideal Latinoamericano: ¿Un Político “Mesías” Debe Salvarnos?

Escrito por Marcos el . Posteado en Blog

Es de destacar la importancia que en Latinoamérica se le ha concedido al ejecutivo nacional, regional y municipal, aun cuando la historia de nuestro continente sea muy rica y un artículo no podría abarcar un análisis amplio sobre la cantidad de hechos sociales e históricos pasados que definieron nuestro presente.

A través de un análisis general, podemos darnos cuenta que este grado de relevancia  se ha debido al proceso de sembrar en sus ciudadanos una concepción mesiánica, la cual consiste en la creencia de que, es una persona -que ocupa un cargo público por vía de una elección popular- la que puede sacar adelante a un conjunto de ciudadanos tan diferentes en sus necesidades, anhelos como ideas de crecimiento personal y económico.

En numerosos casos terminan eligiendo a la persona equivocada (las masas se equivocan… y mucho). Se eligen políticos populistas y con esto viene un problema, y es que en muchos casos los políticos suelen confundir lo que la gente realmente quiere y lo que la gente alrededor del político quiere, lo que hace que lleguen a creer que son unos eruditos interpretando las necesidades y anhelos de las personas en general, cuando solo defienden los intereses de unos pocos.

Se anuló por completo la idea de un Estado, que en cualquiera de sus representaciones, deba estar reducido a su mínima expresión, la cual sea garantizar los derechos humanos como la vida, el debido proceso y la institucionalidad (leyes y cumplimiento de las mismas). Por el contrario, nos hicieron creer que necesitamos de alguien, un caudillo demócrata o autócrata, que nos diga qué hacer, qué pensar, cuál es la idea de país, cuál es el modelo económico a seguir, qué debemos hacer, incluso hasta por quién debemos morir, si por un pedazo de tierra llamado patria o por una persona representada a través de un ideal. Un Estado que nos provea y sacie nuestras necesidades, que anula a los individuos y que los deja en un estado de dependencia total de los mismos a quienes eligen.

Estos son nuestros gobernantes. Si no despertamos como individuos funcionales y capaces, estos seguirán bajo el nombre que nos dieron de “pueblo” llevándonos por el desfiladero hacia una total y mayor dependencia hacia ellos.

No se entienda esto como la ausencia total del Estado, es simplemente llevar al Estado a la más mínima expresión de su poder.

 

Por: Marcos Zambrano

Marcos
Abogado, fotógrafo empírico, amante del deporte. Quiero vivir en un País verdaderamente libre. Muchas verdades son refutables.

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