El Individualismo Es Clave Para Tomar Decisiones Y Ser Libre

Escrito por María el . Posteado en Individualismo

La mayor muestra de libertad individual es la toma de decisiones. Ser los responsables de nuestra propia vida y no esperar pasivamente ser sometidos a la humillación de quienes ostentan un supuesto poder adquirido por la fuerza y el sometimiento de la voluntad a través del miedo y la coacción.

Como los regímenes políticos son la consecuencia de los valores culturales adquiridos por la sociedad, es necesario entender que la revolución que lleve del colectivismo al liberalismo debe comenzar –desde lo individual- con la educación familiar y la instrucción académica, y desde lo institucional con el respeto a las leyes objetivas y promotoras de las libertades ciudadanas. Superadas esas instancias, con una acción decidida de rechazo o colaboracionismo con todo lo que atenta contra los propios intereses; promover acciones críticas en contra de aquellas normas y conceptos (de) formados por años que postergaron al individuo para reducirlo a una amorfa y manipulable “sociedad” esclavizada al “bien común”

Quienes hemos vivido la mayor parte de nuestras vidas sometidos a regímenes políticos autoritarios y colectivistas sabemos que no podemos seguir esperando las circunstancias ideales para ejercer el derecho natural que nos asiste a la libertad y a la felicidad individuales. La felicidad individual es posible y no depende de ninguna circunstancia externa a la propia vida aún en escenarios culturales, políticos, religiosos o sociales  adversos. Madurar es entender que hay que decidir: como individuos y como sociedad; y ser responsables de las propias decisiones es vital para el crecimiento como ciudadanos libres. Postergar la toma decisiones, delegarlas en cualquier trasnochado ajeno a la propia vida es quedar sometido a sus arbitrariedades y expuestos al ridículo del colectivismo o de cualquier mesiánico.

Si la felicidad individual es la razón de ser de cualquier libertario que vea en la Libertad, el único camino para conseguir sus propósitos, su poder de decisión para concretarla está íntimamente relacionado con la dignidad, la estima y la convicción individuales en el propio juicio y en el modo de conseguir ese fin. El colectivismo y el ansias de someter las expresiones más díscolas de la sociedad son un insulto al individualismo y a la dignidad humana; está edificado sobre las aspiraciones personales del infaltable demagogo que aspira al sacrificio del individuo en su beneficio personal para satisfacer sus más bajos delirios de poder y sometimiento a sus arrebatos de violencia y resentimientos por la vida.

Los fundamentalistas del colectivismo saben que un individuo orgulloso de sus propios valores es una férrea defensa ante las arbitrariedades del poder en cualquiera de sus formas. Fanáticos del sometimiento, de la decadencia, de la exaltación de las pasiones, los demagogos populistas apelan a la irracionalidad y a los discursos plagados de sensiblería para infundir una dependencia que anula la capacidad de reacción y que se manifiesta en la humillación, el miedo y la domesticación de las orgullosas virtudes individuales. La disyuntiva que nos propone la historia es escribirla con la tinta de los mesiánicos que se arrogan el derecho de decidir por nosotros o, en su defecto, hacerlo con el orgullo de sentirnos individuos libres y responsables de nuestros propios juicios y acciones.

Es tiempo de decisiones valientes, de acabar con el lamento que solo colabora con el desánimo y la inacción. Actuar en favor de nuestros propios intereses para desterrar de una vez el caudillaje y la idolatría hacia el otro. Hacer del individualismo el estandarte del progreso, la libertad y la felicidad.

 

Por: María del Valle  |  Foto: Stephan Geyer


María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina


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