El Periodismo Y La Imparcialidad Son Una Peligrosa Contradicción

Escrito por Leonardo el . Posteado en Actualidad

Hoy en día, vemos como a través de los medios de comunicación nacionales se transmiten noticias, entrevistas, etc., tontas y superfluas que exhiben una parte de la realidad que podemos reconocer fácilmente en nuestra cotidianidad como venezolanos. Es normal escuchar por parte de ciertos medios de comunicación, la “imparcialidad” como carácter fundamental dentro de su discurso, y dentro de su línea editorial: haciéndolo ver como positivo y “sano” para la sociedad. Pues no, no es así.

La imparcialidad del supuesto periodismo que se hace en Venezuela me hace reflexionar en torno de los efectos que ha tenido en la sociedad venezolana. Con la imparcialidad no han desaparecido los problemas en la sociedad, sino que se han estado profundizando mientras nos muestran una pancarta que sonará bonita, si, pero que no es lo que interesa. Ser periodista no se trata solo de contar la noticia, sino de ponerla en tela de juicio, cuestionarla, repensarla y finalmente: transformarla. Cuando observamos las entrevistas realizadas a las personalidades “políticas” en este país, no vemos sino preguntas vacías, tontas, carentes de calidad, y repetidas en un sinfín de ocasiones.

El deber ser del periodista es causar incomodidad, impacto; es producir pánico ante el entrevistado (al menos en el ámbito político), es contrastar lo dicho por este con la realidad imperante, y aprovechar su estandarte de “comunicador social” para hablar en nombre de una sociedad que exige ser escuchada, cuestionando lo dicho y yendo al fondo de los hechos.

Desgraciadamente, esas características del periodista no las encontramos hoy. Encontramos un periodismo subordinado, que ignora la polémica y aplaude la ignorancia; que no le interesa dar con el fondo del asunto, sino mostrar aquello que le convenga. Un periodista –como un teórico de la política, como un economista, o como un activista- debe ser inconforme, critico, y mandar al diablo la supuesta imparcialidad que solo alimenta una mala costumbre que hoy se expresa en el periodismo a nivel nacional.

Por ende, el periodista serio, hecho y derecho es requerido en este país. No se trata de ser imparcial –porque ello conlleva al mantenimiento de la decadencia- sino de ser sinceros, profesionales, y finalmente: críticos. Por lo tanto, si algún estudiante de comunicación social está leyendo esto, considere dos palabras, con las que pienso poder resumir esta reflexión: cuestiónalo todo.

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: Ana Ramirez de Arellano


Leonardo
Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela


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