El Pueblo: El Hashtag Discursivo De Todos Los Populistas

Escrito por Leonardo el . Posteado en Reflexiones

¡Qué pueblo!

Si partimos de la noción de que no solo en Venezuela, sino en toda América Latina, esta frase ha perdurado a través del tiempo, entenderemos su peso en el discurso político. Pero, ¿Es acaso el fondo tan trascendente como la forma?

Este discurso, propio de demagogos y populistas en el mayor de los casos ha cautivado a la población, encerrando al individuo dentro del colectivo y haciéndole creer, pues, que su persona es tomada en cuenta como parte del conjunto. ¿Realmente es esto cierto? Yo pienso que no.

Pretender sintetizar a toda la colectividad en grupos reducidos resulta algo descarado que se ha aplicado y que a ciencia cierta, ha funcionado. Insertarles en la cabeza un discurso que responde a las variables económicas, sociales, culturales, etc. Con respuesta ante todas ellas que en su mayoría se busca posicionar como adecuadas, pero que más son las que fracasan que aquellas que logran perdurar en el tiempo.

Esto no solo ha dejado un mal terrible en la población, contándoles una historia incompleta (Como el caso venezolano actualmente, por ejemplo, donde se pretende hablar del socialismo como la respuesta ante los desdenes colectivos, mas no de su trasfondo o contexto conceptual, que tiene un peso determinante para su aceptación en un punto particular de la historia) sino que genera esa mala costumbre que ha entorpecido a las masas, como lo es la poca o nula autocritica que se realizan de acuerdo a sus posturas ideológicas, entorpeciéndolas y haciéndoles obedecer como ovejas o borregos de granja.

Claro, no podemos ser tan inocentes puesto que parte de ese conjunto responde a caprichos personales, que lamentablemente alimentan la sinvergüencería, especialmente en los países latinoamericanos más que en ningún otro lugar –pareciera serlo- del planeta: cuando una figura ofrece un sinfín de cosas para poder satisfacer las necesidades del individuo, desalentándolo a pensar, e induciéndolo a creer que por la vía fácil que este le ofrece, todo puede ser mejor para él.

Es menester entonces plantear esa necesidad de juzgar ese término, esa herramienta tan cínica pero a la vez tan útil que ha condenado a la ignorancia a más de uno, y que a su vez ha condicionado la idea de que, la masa de gente que acompañe al mandatario, es en sí misma, el pueblo… ¡Por favor!

“Yo soy yo y mis circunstancias” decía José Ortega y Gasset, y en este punto de la historia, ¡No puede tener más razón!

Por lo tanto, es necesario establecer –dicho a secas- el individualismo antes que el colectivo. Las épocas en que el individuo debía no ser sino una pieza del rompecabezas (dicho grosso modo) quedo atrás, pero su sombra quedo plasmada dentro del discurso político contemporáneo que ha condenado a la mayoría, a ser desatendida por un “pueblo” que es una clara minoría que vela por sus intereses individuales (¡gran contradicción, he de decirlo!) y que nos condena a repetir la historia, una y otra vez, de preferencias ridículas entre individuos, solo por su tinte político, que desemboca en esa indiferencia peligrosa que genera a su vez una desatención hacia las cualidades individuales que son determinantes para el desarrollo del conjunto, y por lo tanto de un país.

Esto es actualmente una realidad en las Naciones latinoamericanas, siendo ese término usado por la mayoría de los partidos políticos para alimentar la mala costumbre que sin duda algún día nos condenará al fracaso –sino es que ya lo hizo- sino hacemos algo o ideamos una alternativa clara que colabore no solo con el reparo de la psiquis popular, borrando ese habito de evitar la autocrítica y la reflexión ideológica (enfocándonos en el plano político), sino que aliente a desarrollar las potencialidades individuales para alcanzar lo que por fin la mayoría de todos nosotros queremos: una mejor calidad de vida.

«El individualismo ha sido objeto de una enorme cantidad de críticas a lo largo de los años. Todavía lo es. Está ampliamente asumido que es sinónimo de egoísmo... Pero la principal razón por la que tanta gente en el poder ha detestado siempre el individualismo, es porque los individualistas son los más proclives a prevenir el abuso de poder» 
- Margaret Tatcher -

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: Gueorgui Tcherednitchenko


Leonardo
Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela


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