Ellos Determinan El Status, Nosotros Determinamos El Cambio

Escrito por Leonardo el . Posteado en Libertad

Actualmente, hemos considerado que los cambios en el orden social se llevan a cabo a través de los actores políticos: Consideramos que la elección de nuevos líderes es suficiente, que con tener nuevas caras en los cargos públicos podemos asegurar un cambio en el orden actual.

Sin embargo me parece prudente que nos preguntemos: ¿Acaso esas caras centenarias, que repudiamos, que queremos olvidar y que hemos visto en los medios de comunicación durante décadas, nunca fueron jóvenes? Y mejor aún, aplicado al contexto venezolano: ¿Acaso la historia no tiene algo más que decir? ¿Acaso no nos ha demostrado que el clásico político venezolano –al menos en su gran mayoría, he de recalcar- no se identifica por los años que ha dedicado a la política, sino por la actitud de la que tanto hace gala?, y entonces ¿Cual es esa actitud?

Sencilla: la del típico sinvergüenza que vela por sus intereses particulares, guiado por la máxima “si llego me quedo”, el cual no ve a la ciudadanía como fin sino como un medio, usándola para hacerse con una fortuna de la que no podría gozar al responder a su deber cómo lo que es: ¡un funcionario público!

Ello se ha expresado desafortunadamente –según lo considera este escritor- en una visión nihilista del político, o lo que es peor, de la política: siendo sinónimo de corrupción, vandalismo y cuanta otra palabra se pueda extraer del imaginario común. Entonces, ¿de donde podemos generar ese cambio que los actores políticos suelen ofrecernos a través de discursos populistas, desapegados de la realidad, y claramente vacíos? Allí de donde realizamos esta pregunta, esto es: nosotros mismos.

Observo que actualmente el status quo imperante en la sociedad venezolana no cambiara por parte de las cúpulas políticas, es evidente: ¿A qué político insolente no le resulta conveniente el desaliento de las masas por exigir una mejora en el orden social actual, aunado la aceptación que tienen por el hecho de que sea el ladrón, corrupto y desvergonzado, el arquetipo de funcionario público?

Sino a partir de nuestro cultivo y puesta en práctica de todos aquellos cambios que queremos ver plasmados en nuestro país, entendiendo que en el presente inmediato ningún gobernante vendrá a sacarnos “los pies del barro”. Recayendo de esa forma, dicho compromiso en nosotros mismos, en la medida en que desarrollando la ética y los valores apropiados para el crecimiento del ser humano en tanto ser pensante, se pueda determinar un cambio, delegándonos la tarea de responder: ¿Qué es lo que queremos? ¿Cómo queremos vivir? ¿Y qué podemos hacer al respecto?

No se trata de entender al cambio como la puesta en escena de nuevos gobernantes, sino entendiendo el cambio como algo que solo puede generarse cuando buscamos mejorar, cuando buscamos entender las cosas a nuestro alrededor, cuando buscamos romper con el orden rutinario no por vagancia (como lo suelen hacer algunas personas), sino por responsabilidad con nosotros y nuestros coetáneos. Sólo partiendo de esa premisa, podemos hacer que ese término finalmente supere ese amplio trecho que hay del dicho al hecho inmediato.

“Revolucionario será aquél que pueda revolucionarse a sí mismo” – Ludwig Wittgenstein, Aforismos.

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: Blodin Rikard


Leonardo
Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela


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