Entretener Y Mentir: El Propósito De La Propaganda Populista

Escrito por María el . Posteado en Política

La propaganda es el método de control ciudadano por excelencia. Cuanto más demagogo es un presidente y más corruptas las instituciones de un país, menor es su plataforma de gobierno y por consiguiente, mayor es la propaganda.

Los candidatos saben bien que entre sus consejeros deben figurar, en primera línea, los “asesores de imagen” hoy son más importantes que los pensadores de la realidad. A esos profesionales propagandísticos hay que sumarles la sumisión de los dirigentes políticos asesorados en comunicar mensajes “políticamente correctos” para no generar rechazo en la sociedad. Se hace difícil combatir ese malicioso accionar de los profesionales propagandistas cuando una sociedad es bombardeada permanentemente con slogans que solo buscan causar un impacto inmediato; la consigna es siempre entretener, mentir y, por sobre todas las cosas, someter a los ciudadanos hasta el aturdimiento para evitar cualquier forma de vida conforme a la razonabilidad y a los principios básicos del sentido común.

Los gobiernos comunistas, nazis y fascistas del siglo pasado han sido la muestra más elocuente del poder de la propaganda para doblegar a los individuos. Dictaduras que, siguiendo los mandatos de la línea dura de su aberrante accionar, recurren a ese método de dominación para sojuzgar, a través del miedo y la mentira, cualquier intento de independencia y emancipación individuales. En la actualidad esos métodos son calcados por las dictaduras de Cuba, Venezuela y Argentina. Como bien lo afirmó Jean Francois Revel “un grupo humano se transforma en multitud manipulable cuando se vuelve sensible al carisma y no a la competencia, a la imagen y no a la idea, a la afirmación y no a la prueba, a la repetición y no a la argumentación, a la sugestión y no al razonamiento”.

La dictadura argentina de Cristina Kirchner prevé gastar este año al menos $ 6900 millones en su aparato de propaganda, “que incluye medios estatales, pauta oficial, transmisiones deportivas, recitales y eventos culturales” pero las obras o mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos, brillan por su ausencia. Hay una relación inversamente proporcional entre los fondos destinados a la propaganda y las obras de gobierno. Cuando una administración logra manifestarse por medio de las obras que ha dejado a sus ciudadanos no es necesario, además, hacer propaganda. La realidad se expresa por sí misma. Pero, para el populismo colectivista hispanoamericano, lo importante es someter a las masas a través de las necesidades básicas insatisfechas, esas que terminan reduciéndolas a la categoría de cavernícolas mendicante de sus necesidades en las interminables colas de la escasez y la degradación humanas.

En Argentina, como ocurre en Cuba y Venezuela, hay faltantes de insumos básicos hospitalarios e industriales; las rutas son una vergüenza; no ingresan productos importados por la voluntad unilateral y arbitraria de una presidente que así lo dispuso. Pero la propaganda sigue insistiendo en la “década ganada” como si una fuerza mágica borrara las secuelas de su delictuoso e indigno accionar. La propaganda no destierra el hambre, las necesidades insatisfechas, la muerte ni los opositores al régimen encarcelados o asesinados. La propaganda sólo alimenta la ignorancia y la indignidad con frases hechas, mentirosas y estadísticas falseadas.

La mejor forma de contrarrestar a los propagandistas es tomarse el trabajo de comprobar nuestra vida diaria con los dichos de los demagogos de turno. El veredicto dictado por el juicio propio. Y asumir que, como dijo Ayn Rand, “Puedes evadir la realidad pero no puedes evadir las consecuencias de evadir la realidad”.-

 

Por: María del Valle  |  Foto: Giovanni


María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina


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