La Guerra Económica Que Inició Chávez Y Que Continúa Maduro

Escrito por Luis el . Posteado en Política

Se entiende por “guerra económica”, cuando se utilizan los medios económicos de un país para atacar a otro país. Generalmente observamos estos casos, cuando un país depende de la compra de los recursos de otro y el dueño de los medios juega con esta dependencia para hundir a los demás.

En Venezuela podemos observar como -dirigentes oficialistas- desde hace años atrás han adoptado este término para explicar la conspiración que se teje frente a las narices de todos los venezolanos, donde los Mendoza -y otras familias de la oligarquía venezolana- se apoderan, acaparan, dejan pudrir y destruyen los alimentos y medios de producción para sabotear a la revolución y hacer que nuestro querido pueblo se muera de hambre.

La guerra económica es el blanco, el estudiante, el que usa buenas marcas para vestirse, el burguesito ojitos claros, el que vive en el Este; la guerra económica es el empresario que de manera morbosa ofrece puestos de trabajo, no para el beneficio de la sociedad sino para la tortura y la explotación de sus esclavos, y nuestros salvadores revolucionarios con todo lo que han logrado arrebatarle a los burgueses aún no han podido salvarnos de ese pandemónium que conspira en contra de nuestro país desde que los blancos llegaron a nuestra América libre de comercio, violencia, clases sociales y pretensiones.

Sin ánimos de desviarme del tema, cabe hacer la salvedad que nuestros indígenas no usaban el oro con fines elitescos, ellos simplemente se divertían haciendo figuras de oro al igual que se divertían violando a las mujeres de sus enemigos. Tampoco está de más añadir que, antes de que el gobierno adoptara la “guerra económica” en su lenguaje, con pasión se hacía escuchar una palabra que luchaba (y aún lo hace) arduamente por el interés social: “¡Exprópiese!”.

A todos los que no quisieron acatar las órdenes regulatorias se les dijo: “bueno, ven pa’ acá, ven a mí que tengo flores”. Las plantas de arroz, las empresas de café como la olvidada Café Madrid, más de 300 mil hectáreas de terrenos ociosos de granjas fueron rescatas de la burguesía, como La Carolina, una hacienda ociosa que producía café, queso, poseía ganado Jersey y un lugar donde los manitas blancas de la Universidad Central de Caracas que estudiaban agronomía o veterinaria iban a hacer pasantías y otros estudios allá.

Estos llamados de lucha revolucionaria que antecedían la más cruenta de las acciones para despojar a la oligarquía apátrida de sus pertenencias también calló encima de la empresa Owens Illinois; Hipermercados Éxito; CEMEX; SIDOR; AGROISLEÑA; Lácteos los Andes; Puertos y aeropuertos. Lucharon contra empresas grandes y establecimientos pequeños. Y en los llamados de guerra se les decía que se les iba a “pagar con papeles, no crean que les voy a pagar con tanta intolerancia”. De la misma manera, los bancos no se salvaron: A todos los banqueros de este país, el que se resbale pierde.

En Venezuela cada uno ha tenido un número y año tras año la rutina de la sociedad predominó por encima de los llamados de auxilio de las victimas del bienestar social. Hoy, la “expropiación” resultó tocar de manera “indirecta” muchos números, arrebatándonos la abundancia, la seguridad, la libertad, la tranquilidad. Ahora todos nos encontramos gritando y protestando -débiles y hambrientos- sumergidos en el caos y la anarquía, pero cuando se le pidió apoyo real a la sociedad de parte de los empresarios que alimentaban a nuestra economía y nuestras barrigas, la sociedad dio la espalda y continuó con la rutina.

La guerra económica ciertamente se podría decir que se perpetuó por culpa de ese elefante torpe y lento llamado oposición, pero los causantes son aquellos que con un ramo de flores se encargaron de tomar en sus manos la producción nacional, esa que hoy se encuentra marchita como las flores, como el difunto dueño de las mismas y como aquello que prometía ser el sueño socialista que solo resultó ser: la oportunidad perdida.

 

Por: Luis Paternina

Luis
Politólogo, especializado en gerencia y políticas públicas. Venezolano expatriado buscando el lugar al que Aristóteles llamaría: Patria.

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