Latinoamérica, ¿Para Qué Utilizan Los Gobiernos Socialistas La Ley?

Escrito por María el . Posteado en Opinión

El gobierno de Argentina -como lo hiciera el venezolano- copia fiel de la dictadura castrista, continúa su escalada contra la independencia del Poder Judicial que supo ser el reaseguro ante las arbitrariedades de los gobernantes de turno. Sometidos a un Poder Ejecutivo dispuesto a quedarse con todo, los ciudadanos asistimos a un escenario político que -en virtud de los hechos- tiende a profundizar el régimen tiránico para convertirse en dictatorial.

El poder y la corrupción -sintetizados en la vida de una persona- deviene en la figura del tirano que necesita imperiosamente que las leyes se adapten a su vida para continuar en el camino de su propia impunidad; eso explica por qué, estos tipos de regímenes, cuentan entre sus adherentes con lo más bajo, ruin, mediocre y corrupto de la sociedad. Un círculo vicioso que profundiza el camino de la dictadura, tan necesaria a la ilegalidad de los personajes con un pasado de corrupción, muerte y mentiras. Por esa razón el nivel de degeneración de esos gobiernos es directamente proporcional a la falta de libertad del sistema político que representan.

Los gobiernos populistas y colectivistas siguen avanzado sobre las libertades individuales y los derechos y garantías ciudadanas, ensoberbecidos por la impunidad que ostentan luego de años de haber actuado arbitraria y antojadizamente; haciendo y deshaciendo a su voluntad y aniquilando todo vestigio de republicanismo y respeto a los principios consagrados por la constituciones liberales, erigiéndose como amos y señores de la vida y el destino de los ciudadanos, arrasando con la institucionalidad y por lo tanto promoviendo el rompimiento del contrato social.

Este tipo de procesos políticos es producto de un plan, orquestado sigilosamente aunque con muestras evidentes del rumbo elegido, que contó con la complicidad por acción u omisión de quienes podían detenerlos: los políticos (oficialistas u opositores) incapaces de analizar la realidad fuera del discurso oficial, los periodistas y comunicadores sociales que oficiaron de propagandistas, los empresarios que aceptaron las arbitrarias leyes económicas que les impusieron; los ciudadanos mudos por ignorancia o temor; en fin…de todos aquellos que -por acción u omisión- eligieron el silencio cómplice y permitieron que llegáramos a esa instancia de no retorno de la barbarie cívica, jurídica e institucional.

Sabiendo que la única ley que respeta este tipo de regímenes es la de la ilegalidad y la adaptación de los códigos y la constitución a sus caprichos ¿qué reacción nos queda entonces a los ciudadanos críticos de estos sistemas? Desde luego nada que sea dentro de lo que consideramos un sistema justo moral y jurídicamente hablando. Exigir a los gobernantes -atravesados por actos de corrupción o muerte- un gesto de grandeza como renunciar al poder o respetar las leyes es de una ingenuidad sorprendente que denota inmadurez y sólo logra alimentar su desenfrenado e histérico ansia de dominación y sometimiento individual.

Si un sistema es amoral, inmoral, injusto, corrupto, abusivo, tiránico, autoritario, dictatorial lo peor que podemos hacer es actuar como si fuera todo lo contrario.

Los gobiernos de Cuba, Venezuela y Argentina parten de la premisa antiliberal que todos somos culpables y no hay forma de demostrarles nuestra inocencia porque son los dueños de la justicia y de la realidad. ¡Actuemos en consecuencia entonces y no formemos parte de su macabro sistema de muerte, corrupción e injusticia!

 

Por: Máría del Valle  |  Foto: blogspot.com


María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina


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