Más Allá De Nuestras Fronteras: Vladimir Putin, Rusia Y La Izquierda

Escrito por Leonardo el . Posteado en Actualidad

Hoy en día, la alternativa elegida por muchas personas que se identifican con la izquierda de acuerdo a una posición contraria al gobierno estadounidense, al sistema capitalista, o a los gobiernos de derecha es: el apoyar un país que por un pasado reciente vinculado con el sistema comunista, es respetado y admirado por personas que piensan que posee aún hoy un sistema político de izquierdas o similar.

Pero vale entonces observar un poco las características del gobierno de Vladimir Putin, un individuo que sin duda ha marcado un punto y aparte en la historia política contemporánea –y no precisamente por ser bueno- para entender mejor la existencia de un gobierno que solo ha traído consecuencias negativas a Europa en general, y a Europa del Este en particular: Discípulo de Boris Yeltsin, Ex presidente de la federación Rusa: reconocido por la implantación de un sistema económico de corte neoliberal en la década de los 90 (curioso, ¿no?), es hoy un gobernante de tinte autocrático, que ha pretendido velar –según dice- por los intereses del pueblo Ruso.

¿Acaso se vela por los intereses de la sociedad Rusa atentando contra la soberanía de otros países? Sino observemos el ataque a Georgia perpetrado en el año 2008, la reciente invasión de Ucrania o la militarización del territorio de Abjasia en el recién acabado año 2014, el apoyo brindado a los separatistas pro-rusos de los territorios de Lugansk y Donetsk para su adhesión a la federación, entre otros casos. ¿No es acaso ese el modus operandi de un “Imperio”, el invadir y conquistar territorios que no le pertenecen, irrespetando así el derecho internacional de los Estados? Eso lo dejo a criterio de cada quién…

Por otra parte, observamos a Rusia por su vasta extensión territorial como un país poderoso. Hagamos énfasis en esto: Una sociedad donde más del 10% de la población es económicamente pobre, con un solo centro financiero situado en la Ciudad de Moscú, la ciudad más cara del planeta, sin un desarrollo urbano notable salvo en casos reducidos como San Petersburgo; con un rango de exportaciones limitada (Gas, armas, entre otras cosas), y con graves crisis sociales -recuérdese el claro racismo étnico, o la homofobia presente que convierte a la Federación Rusa en el país más homofóbico de toda Europa- me hacen creer que su grandeza no va más allá de su extensión territorial, literaria, y artística (no se puede negar la genialidad de muchos escritores y artistas procedentes de este país), en especial contando hoy con una crisis económica producto de la caída en los precios del petróleo, la devaluación del Rublo, su moneda oficial, y la corrupción en el funcionariado publico que convierte a este país en uno de los países con mayores índices de corrupción del planeta.

Vale preguntar entonces: ¿Acaso los ideales de igualdad presentados por la izquierda a partir de la década de los 70 cuando se renovó en plena guerra fría, no son contrarios a la realidad imperante en la Rusia de Putin? ¿Acaso no abogan por la eliminación de la pobreza, la tolerancia de personas distintas a nosotros, el respeto de los derechos humanos así como de la soberanía de otros países?

Pero yendo más allá: ¿Acaso el gobierno del señor Putin no representa todo aquello que muchas personas le han cuestionado en reiteradas ocasiones al gobierno Estadounidense o a las elites políticas de carácter conservadoras o liberales procedentes del hemisferio occidental? No pretendo defender a ultranza a los actores políticos recién mencionados ya que ese no es el fin de este escrito, sino el de generar o poner sobre la mesa la interrogante de si ¿Rusia, o mejor dicho el gobierno Ruso, no representa en la práctica lo que en las teorías de izquierda se expresaba sobre el régimen económico de corte capitalista, los gobiernos de derecha, etc.?

Entonces: ¿En que deviene todo esto? ¿En una contradicción acaso? Es probable. Esto no se trata de “Tienes que estar conmigo o sino estas en mi contra”, -realmente esas posturas retrogradas debieron haber muerto ya en el siglo xx-, pero sin embargo vale la pena replantearnos qué es aquello que defendemos, y por qué lo defendemos, no tanto para contrariar un sistema, sino para reivindicar convicciones personales que nos permitan desarrollar tanto nuestra conciencia política así como nuestros principios individuales, porque en caso contrario defenderemos regímenes que hoy en día no representan los derechos de la sociedad civil sino los de una elite, produciendo figuras autocráticas que más adelante buscarán asemejarse con los mismos dioses –sino es que ya lo han hecho-, trayendo con ello graves consecuencias. (Véase el caso expuesto, Recep Tayyip Erdoğan en Turquía, Kim Jong-un en Corea del Norte, entre otros.)

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: Vladimir Putin


Leonardo
Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela


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