Para Ser Amantes De La Libertad Primero Debemos Ser Materialistas

Escrito por Arturo el . Posteado en Egoísmo

Es imposible alcanzar la felicidad y la plenitud si no somos libres y para ello primero debemos ser materialistas. Contrario a la “creencia popular”, ser materialistas no es un defecto, es una virtud. Y es que, el materialismo no es más que el valor que proyectamos sobre esos bienes materiales que nos permiten tener una mejor calidad de vida.

Muchos somos vistos como superficiales por darle importancia a esas cosas que poseemos o queremos tener: vehículos, apartamentos, equipos electrónicos, ropa y dinero, sin mencionar esos lujos que todos hemos deseado infinitas veces. Lo cierto es que, quienes luchamos por esos productos que tanto anhelamos, terminamos por darles una gran importancia porqué sabemos el esfuerzo que tuvimos o que debemos hacer para obtenerlos.

Pero más allá del valor que podemos otorgarle a las cosas, un materialista no sólo valora el bien tangible, sino además el ingenio de su creador. Sabe que ese celular de última tecnología es costoso ya que no solamente puede satisfacer sus necesidades, sino las de muchos más individuos, y que detrás de ello hay una empresa que está empleando a miles de personas; haciéndolas productivas y brindándoles oportunidades de desarrollo.

Y es que nadie puede sobrevivir sin la cooperación voluntaria. Un materialista entiende esto a la perfección y por eso sabe que solo a través del intercambio de bienes y servicios con otras personas es que puede mejorar su calidad de vida, para así alcanzar la felicidad, pero para eso debe ser racional y estar consciente del valor del trabajo y la producción de los demás.

Ahora bien, aquellos que desprecian al materialismo son los mismos que desprecian el esfuerzo y la producción. Tal es su odio por el trabajo, que no pueden comprender el valor de esos bienes materiales que producen las empresas, razón por la cual solo optan por exigir a sus gobernantes que despojen a otros que sí han logrado obtener con dedicación lo que tienen, para que se les entregue a ellos a cambio de nada. En otras palabras: un premio a la mediocridad.

Y es que de flojos y frustrados está repleta nuestra sociedad. Muchos izquierdistas consideran que somos esclavos del capitalismo, que nos deslumbra con sus productos por medio de la publicidad, para supuestamente volvernos consumidores compulsivos. ¿Desde cuando ofrecerle a otra persona un servicio lo convierte en esclavo? El comercio es un arte y la publicidad, su esencia. Solo un materialista valora el trabajo que hay detrás de cada comercial, ya que gracias a ello puede distinguir qué producto le es más conveniente. Además, sabe que es una inversión que hacen los empresarios con su capital a riesgo de perder, a diferencia de las propagandas políticas que son financiadas con los impuestos que pagamos.

Es una falacia colectivista suponer que debemos renunciar al consumismo y a los bienes materiales para convertirnos en seres espirituales y altruistas para únicamente dedicarnos a amar a otras personas y a velar por sus necesidades. Si no podemos siquiera darle importancia a las cosas tangibles -fruto del trabajo de otros individuos- ¿entonces cómo demonios podríamos experimentar sentimientos tan complejos como lo son el amor, la gratitud, la confianza o la empatía?

Basta de hipocresías, los únicos sentimientos que pueden experimentar quienes desprecian a los bienes materiales que producen otros individuos son: el odio, la ingratitud y la envidia.

Quienes somos amantes de la libertad, conocemos el valor que tienen los bienes materiales en nuestras vidas, porque sabemos que no puede existir la libertad sin producción, y no puede haber producción sin cosas materiales.

Después de todo, el materialismo es más complejo de lo que pensabas.

 

Por: Arturo Martinez  |  Foto: Luis Hernandez


Arturo
25. Escritor de a ratos. Adicto a la libertad. Tattoo Lover.


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