Por Qué Los Hombres Necesitan De La Filosofía Para Vivir

Escrito por María el . Posteado en Redacción

A pesar de haber existido la esclavitud que así lo consideraba, el ser humano no es una “cosa” a la que se tipifica por su valor económico. El único valor que tiene el individuo y como lo vengo sosteniendo desde esta columna, son su independencia de criterio, su racionalidad, su integridad, la honestidad, el orgullo, la productividad.

Mediocres, demagogos y populistas ignorantes se empeñan en hablar de pobres y ricos como si esas categorías determinaran la integridad o excelencia de un individuo; un discurso más que apropiado para la implementación de la “lucha de clases” por medio del odio y el resentimiento que generan esos falaces esquemas y que promueven un visceral desprecio mutuo.

Esa materialista y limitada interpretación ignora intencionalmente la esencia del ser humano, su capacidad de razonar, de pensar, de elegir y las emociones que proceden de esas acciones. Si la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, estos perversos manipuladores de la realidad promueven el subdesarrollo económico-social e ignoran voluntariamente que sólo el desarrollo económico, como un valor e ideal en sí mismo, homogeneiza las clases sociales.

Las sociedades más desarrolladas son en general las más desideologizadas en comparación con las simplistas recetas implementadas por los demagogos. Los mesiánicos han sustituido las ideas y los valores permanentes por el dogmatismo reaccionario de perimidas ideologías con gran predicamento popular.

A lo largo de la historia hemos visto que muchas ideologías han ido perdiendo notoriedad y arraigo. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la lucha y la búsqueda permanente de la promoción de los grandes ideales como la Justicia, la Libertad, la Verdad, la Dignidad, el Honor.

En la historia de la humanidad muchos pensadores han promovido un modelo de sustitución de las ideologías por ideas concretas y rigurosas suministradas por la ética y aceptadas como naturales por el individuo con el fin de racionalizar la “cosa pública”. Esa postura es lo que se ha dado en llamar “Ideocracia” o posición anti-ideológica donde, el hombre en sociedad, obre y actúe por medio de ideas y valores racionales y que el gobierno, siguiendo el modelo científico de las Ciencias Políticas, opere con la máxima racionalidad y eficiencia.

Las ideologías son condicionadas por el momento histórico en tanto los ideales son arquetipos que no dependen de ninguna circunstancia. La discrecionalidad y la manipulación con las que actúan los gobiernos populistas han degradado el concepto de pobre hasta elevarlo a la categoría de miserables; los ricos productores fueron convertidos en los parásitos expoliadores de los pobres; la dignidad fue rebajada a la categoría de obsecuencia; el honor, una palabra que directamente borraron del diccionario.

Algunos países estamos viviendo una encrucijada histórico-social con una marcada decadencia ideológica. Por esa razón, cada vez más cantidad de ciudadanos exigen de sus gobiernos una vuelta a las ideas y valores permanentes inherentes al individuo; porque comprendieron el fracaso de las ideologías político-partidarias sin una ética que las contenga.

El hombre siempre actúa aplicando un pensamiento metafísico cuando toma decisiones, forma juicios de valor, experimenta emociones y define cómo quiere vivir.

Hoy, actuando con esa misma actitud filosófica que va en busca de la Sabiduría y la Verdad, promueve acciones y reclama soluciones desideologizadas y éticas porque el ciudadano ha comprendido que “el desarrollo es el humanismo de la razón”.

 

Por: María del Valle  |  Foto: Thomas Hawk


María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina


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