Por Qué Venezuela Debe Romper Su Relación Amorosa Con El Socialismo

Escrito por Arturo el . Posteado en Opinión

Muchos de nosotros hemos experimentado relaciones tóxicas, esas en las que por más que lo intentemos una y otra vez, no importa que tan enamorados estemos de esa persona, terminará empeorando.

A Venezuela le pasa algo muy parecido, tiene una relación amorosa con el socialismo desde hace 17 años que le ha causado tristezas, pérdidas, y especialmente una gran frustración por un sin fin de promesas incumplidas. Lo malo es que, como muchas personas envueltas en una relación tóxica, este siempre promete mejorar y cambiar de ser necesario. Pero, así como ninguna persona cambia por otra en ninguna relación, ninguna ideología cambia sus bases ni principios por nada en el mundo, porque sencillamente dejaría de existir.

El socialismo enamoró a Venezuela hace casi dos décadas y desde entonces no ha hecho más que engañarle y manipularla. Llegó como una ideología que ha prometido abundancia y solo le ha traído miseria. Le hizo creer al venezolano que ese alguien que tiene (o tenía) más era un desalmado, que los ricos eran los culpables de su miseria y prometió realizar la proeza de devolverle aquello que supuestamente le había sido arrebatado por las élites.

Pero el socialismo no solamente engaño al país a su antojo, sino que además es celópata. No tolera ni permite que sus ciudadanos tengan una buena calidad de vida, que aspiren a poseer propiedades, a viajar por el mundo, pero sobre todo no permite que Venezuela se aventure con la libertad. De hecho, es tan celoso que hasta ha separado a millones de venezolanos de sus familiares y amigos, quienes huyen del país buscando un futuro mejor.

Quizás la bonanza petrolera, las expropiaciones y la recaudación de impuestos sirvió por mucho tiempo de máscara al comunismo. Pues resulta que durante años cautivó a millones de venezolanos con viviendas, lavadoras y tablets, haciéndoles creer que todo esto era un derecho y que no tenían que trabajar para optar a ellos, pero que además esto sería así indefinidamente, a pesar de que Venezuela se encontraba sumergida entre asesinatos, hambre y resentimiento. La despojó de su libertad y se aseguró de que sus ciudadanos se convirtieran en sumisos conformistas.

Pero como toda relación tóxica amorosa, Venezuela no solo le dio una segunda, sino tal vez una tercera, cuarta y quinta oportunidad al socialismo -por medio del voto- después de que este le prometiera cambiar. Por consiguiente, el resultado no fue otro que escasez, colas, migración masiva e inseguridad. Solamente el pasado seis de diciembre aparentemente el país abrió los ojos ante la realidad. Pero lo peor de todo es que al igual que muchas personas psicópatas y celosas que culpan a un tercero de la desgracia de su relación, el Estado no deja de culpar al capitalismo de las penurias que padece Venezuela, aun cuando sabemos que lo menos que tiene el país es precisamente libre mercado.

Entonces, ¿por qué debemos darle más oportunidades a un sistema que promete cambiar?

El socialismo, no solo ha tenido relaciones tóxicas con Venezuela, también la has tenido en el pasado con Vietnam, Chile, Perú, Argentina, la URSS, Alemania Oriental, China y un centenar de países. Al final todos le han abandonado, aunque muchos todavía no le han olvidado por completo.

Es por eso que en el 2016, Venezuela no sólo debe alejarse del socialismo sino que -como en toda ruptura amorosa- debe empezar a borrar esas fotos y recuerdos que solo pueden tentarla a querer buscar una posible reconciliación. Y esas fotos tienen nombre y apellido: controles, burocracia y corrupción.

Es tiempo entonces, de aventurarse en esencia con la libertad.

 

Por: Arturo Martinez


Arturo
25. Escritor de a ratos. Adicto a la libertad. Tattoo Lover.


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