¿Qué Puedes Hacer Para Rebelarte Contra El Sistema Socialista?

Escrito por María el . Posteado en Libertad

Si las acciones de los gobiernos proponen someter al individuo por medio de políticas colectivistas, es un imperativo moral generar condiciones que nos distingan de aquellas que tienden a anular la individualidad. La acción de desobedecer ante cualquier acción injusta, arbitraria, caprichosa, agraviante o vejatoria de la condición humana, es un derecho y una obligación.

Hace más de cinco décadas, Cuba. Hoy, Argentina y Venezuela se han convertido en un reducto del colectivismo socialista donde, la única ley que gobierna, es la ley de la barbarie y el garrote. Un grupo de pandilleros trastornados y resentidos sociales que se erigen como los tutores de la vida de los ciudadanos, insultando al sentido común y la inteligencia de quienes comienzan a comprender que, la vida en sociedad, exige el compromiso y el respeto con leyes objetivas que eviten la parcialidad y las arbitrariedades de los místicos del poder, el salvajismo y la brutalidad institucional.

El populismo demagógico de los regímenes referidos hace de la lucha de clases el estandarte de sus (des) gobiernos, como una manera de inyectar en la sociedad el mismo odio y desprecio al individuo con el que nutren su vida diaria. Categorizar a los ciudadanos como ricos o pobres es promover el reduccionismo y reconocer al individuo como un objeto pasible de ser valorado solo por sus condiciones materiales, una abstracción materialista y simplista. Porque, para el resentido que se estima poco, el único “valor” que puede esgrimir para mostrar una cierta y falaz superioridad, es por medio de bienes o fastuosas cuentas bancarias, aunque hayan sido adquiridos por medio del robo, el saqueo y la expoliación de sus congéneres. Un sistema que lo único que logra es que los pobres sean más pobres y los ricos honestos se empobrezcan.

La rebelión es la única salida cuando las condiciones de vida se encaminan a disciplinar comportamientos por medio de la arbitrariedad, del despropósito, del sin sentido, de la reducción de la libertad individual y del terror. Todo ser humano libre debe hacer de la vida un reducto orgulloso de sus valores individuales como una forma de desobediencia a las tiranías de cualquier tipo de poder –político, religioso o cultural- que quiera imponer restricciones a las libertades individuales o asumir las responsabilidades que nos toca ejercer como pilotos de nuestras propias vidas.

Los libertarios no debemos esperar que los gobiernos administren las condiciones necesarias en las cuales desarrollar esa prometedora individualidad que apela a la Libertad para alcanzar la Felicidad porque -y así lo indica la Historia- el colectivismo y el caudillaje están grabados en la genética regional.

Ese es el paradigma, la herencia, que debemos desterrar. Esperar las circunstancias ideales es postergar nuestra propia Vida y sacrificarla inexorablemente en el pantano del colectivismo. Estados Unidos es lo que es porque los famosos “Pilgrims” que llegaron a sus costas en el Mayflower, lo hicieron con la convicción absoluta de que no permitirían que ninguna autoridad abusara de sus libertades individuales y civiles. Por eso, la rebelión debe ser individual: la suma de orgullosas individualidades protagoniza el cambio moviendo los motores de la evolución. Y, aunque no podamos modificar inmediatamente el comportamiento político-cultural adquirido por siglos, sé que tenemos la obligación de iniciarlo nosotros, los individuos libres, a pesar de los gobiernos que insisten en sojuzgarnos y domesticarnos.

 

Por: María del Valle  |  Foto: Michael Fleshman


María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina


Lee Nuestros Artículos ¡¡RECOMENDADOS!!

Cuestiona Todo Ícono-circular-iF