Venezuela: ¿Son Estos Políticos El Reflejo De Nuestra Sociedad?

Escrito por Luis el . Posteado en Política

Desde que tengo uso de razón, ante el eminente caos que se desata en Venezuela, siempre escucho comentarios de este tipo: “Mico mandante Chávez” o “Ay, Maduro si es bruto, hay que decirle ¡Maburro!”. Y de alguna u otra forma una gran parte de los ciudadanos -algunos del gurú de “intelectuales” y parte de la dirigencia “política opositora”- buscan hacer burla o críticas a nimiedades, mientras el país si acaso alcanza a arrastrarse con todos sus huesos rotos después de sus dosis diarias de tortura.

Ante cualquier suceso grave el presidente eterno hacía algún chiste y desviaba la atención. Apostaría que hoy en día ya nadie se debe acordar de las explosiones en Amuay mientras deben conservar en alguna carpeta cerebral el archivo donde se reproduce aquel momento donde el comandante supremo hablaba del día que tenía diarrea en la mitad de un túnel en plena cadena de radio y televisión nacional.

Ciudadanos venezolanos, los dos últimos presidentes que hemos tenido no son brutos, los brutos son quienes caen en criticar sus idioteces intencionadas. Cualquier presidente, diputado o candidato electoral tiene a alguien que le asesore, incluso María Bolívar. Chávez tenía un asesor para muchas áreas, uno en gastronomía venezolana, otros que se leían los libros que supuestamente él leía, hasta asesores en economía aunque no lo puedan creer. Del mismo modo Maduro los tiene y han sabido explotar en él una técnica que usó Chávez.

Hay quienes piensan que ellos no saben de economía porque han arruinado el país y pues, creería que cualquier chavista fanático de a pie no entiende nada de economía, pero seguramente ellos -los jerarcas- sí y han sabido sacarle provecho a la corrupción, a la inflación y a todos los controles que han colocado para empoderarse sin límites. Han sabido empujar a toda la población a los ductos donde los excrementos y esos seres humanos -aparentemente vivos- viajan felizmente a esa gran piscina de mierda que nos dejaron como legado del presidente eterno, donde no queda más que hacer lo necesario para sobrevivir y corromperse si es el caso.

La corrupción es algo tan cotidiano que se ha convertido en una nueva idiosincrasia, cosas tan “normales” como pagarle a un funcionario para tener una licencia de conducir o hacer negocios con usuarios de bancos públicos para obtener tarjetas de crédito inmediatamente, son algunos de los casos. Algunos confunden la corrupción con una forma de trabajo más, tanto así que ya no se deben sorprender de la grotesca corrupción del gobierno sino que deben pensar: “le están echando bolas, andan trabajando bastante. Yo quiero ser así cuando sea grande”. De algo se puede estar seguro, quizá el presidente eterno no se hizo en los pantalones en aquel túnel, pero desahogó todo su cólico en los restos de este resistente inodoro llamado Venezuela.

Fíjense que el país que tenemos, posee una de las inflaciones más elevadas del mundo, una tasa de homicidios más alta que la de países en guerra, hospitales sin insumos, donde los pacientes comparten camillas o donde los bebés comparten incubadoras y utilizan una especie de mascarilla de cartón ante la escasez de las normales. Tenemos un país que importa casi el 80% de lo que consume, una economía controlada, con empresas quebradas, un gasto público que no deja de incrementar y deudas incalculables con países como China o Rusia. Tenemos damnificados y gente con hambre, buscando sustento hasta en los vertederos de basuras del país, mientras PDVSA regala casas, estudios a personas de otros países -obviamente sin preocuparse por CADIVI- y sin contar que PDVSA está quebrada mientras regala 165.000 barriles diarios de petróleo a Cuba.

Tenemos un país donde el gobierno tiene sus manos en todo, incluyendo la explotación de oro y diamantes, un régimen que no rinde cuentas de lo que hace, donde se pudren hasta 32 mil toneladas de alimentos -que se sepan- en manos del gobierno y no pasa nada; un lugar donde ex magistrados denuncian los casos de corrupción del gobierno, incluso de homicidios y la “oposición” calla y se hacen los sordos. Este maravilloso país donde matan a golpes a quien se queja de la escasez o encierran y torturan a disidentes políticos. Esta gran cloaca donde su comandante le respondió a una madre que lloraba por sus hijos asesinados: “Deje la lloriqueadera y deje que esos muchachos descansen en paz”.

En resumidas cuentas, tenemos un país que está por debajo de Haití en muchas cosas y que es comparado con Zimbabue en otras tantas, pero la “oposición” se dedica a criticar si Maduro “confundió” el Grinch con los Gremlin o si pronunció mal una palabra en inglés.

Entonces díganme ¿Quién es el idiota aquí?

 

Por: Luis Paternina  |  Foto: confirmado.com.ve


Luis
Politólogo, especializado en gerencia y políticas públicas. Venezolano expatriado buscando el lugar al que Aristóteles llamaría: Patria.


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