Venezuela Ya Votó Por El Cambio, Ahora Debe Botar Al Populismo

Escrito por Arturo el . Posteado en Opinión

Llantos, gritos, emoción y felicidad. Eran los sentimientos encontrados que abordaban a millones de venezolanos al mismo tiempo que Tibisay Lucena daba a conocer los resultados que otorgaban una victoria aplastante de la MUD sobre el chavismo el 6 de diciembre por la noche. Aquello que parecía imposible se hizo realidad, un triunfo rotundo que sorprendió tanto a los que siempre han tenido fe en el voto como a los que ya habían perdido toda esperanza en los procesos electorales por no ser transparentes. Lo cierto es que los resultados arrojaron una luz hacía la libertad. 

Sin embargo, todavía no está claro si los venezolanos defenderán el cambio. Basta con revisar Twitter para ver como una gran cantidad de personas, tanto chavistas y hasta algunos opositores se manifiestan contundentemente contra la privatización de las empresas que una vez fueron robadas por el gobierno socialista, sino que además exigen el reforzamiento de las misiones y subsidios. Lo preocupante de ello es que a pesar de que las encuestas indican que la mayoría de los venezolanos están a favor de la libertad económica e individual, muy pocos la defienden.

Para nadie es un secreto que hay un conjunto de leyes responsables de la debacle. La famosa Ley De Costos y Precios Justos, no sólo masacró el poder adquisitivo y las ganancias de muchos empresarios, que ya se veía bastante afectada por un control de cambio que les impedía comercializar normalmente, sino que además pulverizó el bolsillo de los ciudadanos. Las empresas tienen sobre ellas el peso de una Ley Del Trabajo que junto a un decreto de inamovilbilidad laboral les priva del derecho despedir a cualquiera que no se adapte o cumpla con las normativas de la compañía, impidiendo que sea posible la contratación de algún desempleado que sí esté dispuesto a superarse y a aportar en favor del crecimiento propio y el de la empresa. Está de sobra entonces preguntarse por qué cada vez más negocios se van a la quiebra. En otras palabras, la meritocracia se fue a la mierda y junto a ella el derecho de propiedad. 

Si bien es cierto que no aspiro ver una Venezuela con una economía de mercado a corto o mediano plazo, tengo la esperanza de que la MUD tome las medidas necesarias una vez ingresen en la Asamblea Nacional para que los venezolanos liberemos al mercado del abismo donde se encuentra. Sé que es un partido que comulga con ideas socialdemócratas y de izquierda, pero creo que la situación actual los obligará a que concreten cambios en favor de la libertad. Esto no se trata de que nos resuelvan nuestros problemas, se trata de que nos dejen resolverlos. El precio del populismo petrolero nos pasará factura ¿y quién dijo que sería fácil? ¡Nadie!. Pero si realmente aprendimos algo en casi dos décadas es que el socialismo es un fracaso y que por ello debemos dar un giro hacía la libertad.

Realmente no sé en qué piensan quienes insisten en que es posible mantener el mismo modelo, sus expropiaciones, gasto público, subsidios y vagabundería. Parece que olvidan o ignoran el hecho de que el Estado está endeudado con cuanto país existe, que el crudo venezolano cada día vale menos, que cada vez llegan menos contenedores a los puertos y que no se produce nada.

Debemos decidir entonces si apoyaremos un país de propietarios o de oprimidos y presos políticos. Si queremos supermercados con variedad de productos o un kilo de azúcar a precio justo luego de broncearnos sin necesidad de ir a la playa en una cola, si queremos un servicio eléctrico eficiente dirigido por la iniciativa individual o uno en manos del Estado que sólo garantice apagones. Un país que regale tablets o uno donde se pueda comprar un carro nuevo en cualquier concesionario,  si preferimos un servicio de internet rápido o un servicio mediocre en manos del estado. Preguntemonos si estamos dispuestos a pagar por un medicamento su valor real o preferimos morir en la puerta de una farmacia por no encontrarlo a tiempo, si deseamos que los trabajadores tengan un salario de acuerdo a sus cualidades o que sigan cobrando un sueldo mínimo mediocre.

¡Al diablo con lo políticamente correcto! Maiquetía seguirá siendo el sitio de despedida de nuestros amigos y familiares si no echamos al populismo. Si tomamos el rumbo correcto, ese que tanto odian quienes le temen a la competencia -llamado capitalismo- las oportunidades se multiplicarán. Adoptemos medidas libertarias. No más presos políticos, exijamos su libertad. Renunciemos al “Venezuela no es Suiza” como excusa para seguir copiando el modelo populista latinoamericano que nos atropella, pues tampoco somos Corea Del Norte ni Cuba pero cada vez nos parecemos más a ellos. Es un trabajo tanto de quienes votaron como aquellos que decidieron abstenerse pero que creen en la libertad.

Es tiempo de copiar el patrón de los países libres, para mañana es tarde. No hay excusas.

 

Por: Arturo Martinez

Arturo
25. Escritor de a ratos. Adicto a la libertad. Tattoo Lover.

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