Cuanto Más Libre Es Un Sistema Político, Más Metas Alcanzarás

Escrito por María el . Posteado en Capitalismo

María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina

Soy una ferviente entusiasta de la idea de que todo lo que es propicio para la felicidad es moralmente bueno y que las convicciones individuales no pueden quedar al arbitrio del temor o el castigo que quieren infundir aquellos que, ignorantes de la naturaleza humana, proponen doblegar tu voluntad por la fuerza, la persuasión o la manipulación.

Los mesiánicos desprecian y desobedecen la idea natural de que los seres humanos nacimos para vivir de acuerdo a nuestros valores individuales. Místicos que exigen adhesión incondicional y se esfuerzan en convencerte que vivimos para ellos, para sus caprichos irracionales y para su eterna infelicidad y resentimiento. Buscan hacerte sentir culpable de querer ser feliz por tus propios medios.

Los gobiernos colectivistas y autoritarios infunden miedo entre los ciudadanos como una forma de controlar la iniciativa individual y de dominar su voluntad. Un innoble accionar que pone en evidencia la debilidad moral de quien lo fomenta así como su profundo rechazo al entusiasmo y la creatividad personal. Nacimos para honrar la propia existencia y no para sobrevivir a la espera del irremediable destino final. Pero, para vivir, es necesario pensar.

El razonamiento es la única herramienta de conocimiento de que dispone el Ser Humano que, a diferencia de los animales, no viene programado con un “instinto de supervivencia”; el conocimiento es la única forma que nos permite distinguir qué es lo más beneficioso para nosotros y cómo conseguirlo.

Vivir y desarrollar nuestras mejores potencialidades en un sistema socio-político libre que brinde las condiciones necesarias para el crecimiento es entender que lograr la vida no equivale a evitar la muerte. Cuanto más libre es un sistema político hay menos burocracia y por lo tanto más libertad para pensar, crear, producir, disponer del tiempo libre a nuestro antojo.

La libertad y el miedo son incompatibles. La fortaleza individual reside en nuestras convicciones y valores. Y estos son la mejor protección ante el avasallamiento de quien intenta doblegarnos buscando imprimir nuestras vidas con el sello del miedo y la cobardía.

Un verdadero líder más que apelar al terror para cosechar adhesiones a un proyecto político, social, laboral o empresarial procura combinar voluntades libres en torno a nobles ideales donde el esfuerzo, la discusión de las ideas y los objetivos de excelencia formen parte de la ingeniería del triunfo.

La felicidad y el miedo también son ideas incompatibles. No se puede ser feliz sintiendo inquietud y desconfianza. Intentando sobrevivir. El temor inmoviliza, paraliza y genera inseguridad, insatisfacción y confusión. La felicidad, en cambio, estimula, impulsa a crear, a proyectar, a saber por qué y cómo vivir. Pero, para no caer en la trampa de convertirnos en rehenes del miedo, es preciso estar en condiciones de reconocer nuestra propia estima, más de allá de la actividad que orgullosamente realices.

La Libertad y la búsqueda de la Felicidad son las únicas condiciones de vida moralmente válidas que tenemos la responsabilidad de defender. Todo el que proponga un sistema que atente contra esos valores inapelables es, definitivamente, un mesiánico que te obliga a vivir en contra de la razón.

Y, vivir en contra de los dictados de la razón, es subsistir como una bestia de carga sometida al temor reverencial al que nos quieren reducir esos que apelan al látigo y al miedo como modo de controlar nuestras vidas.

 

Por: María del Valle  |  Foto: alexcoitus


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