El Kirchnerismo Es La Prueba Más Elocuente De La Barbarie

Escrito por María el . Posteado en Política

El vocabulario argentino, fiel a su costumbre de contrariar las normas de la lengua, ha impuesto un nuevo concepto en su acervo lingüístico tal como lo refleja el New York Times al señalar que, “los suicidios políticos son tan comunes en la Argentina que una palabra especial fue inventada por ellos. En Buenos Aires, las personas pueden estar en desacuerdo sobre si Alberto Nisman fue asesinado o se suicidó, pero la mayoría va a coincidir en que el fiscal fue ‘suicidado'” al tiempo que agrega “es la víctima más reciente de un poder oscuro que con siniestra regularidad arroja cadáveres en una nación dividida”.

Por su parte, el Financial Times en un artículo publicado bajo el título de “La democracia en Argentina ha sido dañada por un misterioso asesinato”, acusa a la Argentina de ser una “democracia defectuosa” con un “Estado canalla”. Salvo contadas excepciones históricas, la sociedad argentina ha demostrado un profundo desprecio republicano que se manifiesta en la sobrevaloración de la costumbre sobre la ley; eso derivó en un comportamiento maniqueo el cual, en nombre de un supuesto “bien” se han cometido toda clase de aberraciones jurídicas, con persecución y muerte incluidas contra aquellos que representaban el “mal”. De esta forma, el bien y el mal, quedaron definidos por la arbitraria voluntad de los gobiernos de turno que impusieron la revancha sobre la legalidad.

El kirchnerismo representa la prueba más elocuente de que la barbarie, y no la civilización, es la forma de vivir elegida por una sociedad que se ha acostumbrado al mal trato y al desprecio de las leyes por parte de ese populismo demagógico entronizado hace ya 70 años. Esa misma sociedad que ha ungido a paternalistas embaucadores y ha enterrado al estadista en la misma fosa donde yace la civilización. Que despreció con su ignorancia la filosofía liberal de la Constitución Nacional para sumergirnos en los oscuros laberintos de la “ley de la selva” donde gobierna el más indeseable rufián ávido de saquear los recursos de sus ciudadanos.

Una sociedad que ha detenido intempestivamente la evolución hacia el desarrollo, promovido por los gobiernos liberales de fines del siglo XIX, nos llevó a la prehistoria de la República para hundirnos en el lodazal del colectivismo y la idiotez del estatismo. El pesimismo enluta a la Argentina porque el asesinato del Fiscal Nisman puso en evidencia que, desde el poder, toda acción es válida para someter, por medio del terror, la iniciativa de quienes no se doblegan ante los dictados caprichosos de los poderosos sean ellos sindicalistas, gobernantes, barra bravas o cuidacoches.

Décadas de desaciertos institucionales, educativos y éticos nos llevaron a un precipicio infinito de resignación y falta de reacción ciudadana. De mediocridad y decadencia donde los primeros perjudicados son los sectores menos instruidos que padecen el salvajismo propugnado por los políticos inescrupulosos. El subdesarrollo cultural e institucional redunda en mediocridad y esta en falta de vocación por la excelencia. Argentina está regida por salvajes prepotentes. La única explicación es la prácticamente inexistente cultura cívica y republicana que los sucesivos gobiernos han ido impulsando para reemplazarla por la propaganda partidaria de adoctrinamiento y sometimiento individual.

Un círculo vicioso que no se rompe cambiando de gobernantes sino con instrucción y saneamiento de todos los poderes de la República por medio de la ética y el premio a la excelencia.

 

Por: María del Valle  |  Foto: sincuento.com



María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina

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