La Conciencia Es Ese Juez Del Que Nadie Puede Escapar

Escrito por Jose Miguel el . Posteado en Reflexiones

Jose Miguel
Fundador de iF Revista Digital. Escribo para no morir en el tiempo; opino para defender lo que sé y cuestiono para descubrir lo que no. Capitalista | Libertario | Egoísta | Amante de la libertad individual

Hace algunos años, mi padre compartió conmigo un poema del uruguayo Mario Benedetti llamado “La conciencia más conciencia”. Desde entonces, suelo recordar continuamente que por más que el hombre intente evadir el juicio entre el bien y el mal, ese juez llamado “conciencia” siempre lo va a alcanzar. Lo comparto:

La conciencia más conciencia

Para la mayoría de los actuales adultos la conciencia es un contratiempo del pasado, una voz fastidiosa que exigía conductas intachables pero casi siempre incómodas, trozos de sacrificio o penitencias del alma. Por lo general, se trata de sumergirla en el olvido, pero es obvio que el olvido está lleno de memoria.

En los jóvenes la conciencia no está dormida: aquí y allá dispara sus dardos morales, sus reproches y sus anuencias. De algún modo es un amparo, un sostén.

Alguna vez escribí un poema acerca de su entrañable misión, como una forma quizá demasiado personal de definirla. Aquí va:

La conciencia es ubicua
la siento a veces en el pecho
pero también está en las manos
en la garganta en las pupilas
en las rodillas en los pulmones
pero la conciencia más conciencia
es la que se instala en el cerebro
y allí ordena prohíbe festeja
y hasta recorre interminablemente
los archipiélagos del alma
la conciencia es incómoda
impalpable invisible pero incómoda
usa el reproche y las bofetadas
las penitencias y el sosiego
las recompensas y las paradojas
los gestos luminosos y libertarios
pero la conciencia más conciencia
es la que nos aprieta el corazón
y vaga por los canales de la sangre

Por otra parte, el tiempo desgasta y muchos jóvenes que estuvieron firmemente afiliados a un ideal, paulatinamente se van afiliando a las coyunturas del poder. Y entonces, los escrúpulos aflojan, la conciencia se mete en su cueva y el adulto pasa a ser otra cosa, con otro infecundo albedrío. Como ha denunciado el mexicano José Emilio Pacheco, <<ya somos todo aquello / contra lo que luchamos a los veinte años>>.

Mario Benedetti – Memoria y Esperanza

 

Por: José Miguel  |  Foto: Timo Waltari


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