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La Defensa De La Libertad No Admite Un “Término Medio”

Escrito por María el . Posteado en Libertad

María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina

Quienes sostenemos las ideas de la libertad que venimos expresando desde estas páginas solemos ser incriminados con frecuencia de ser individuos extremistas y utópicos. “No existen absolutos” afirman algunos, para denigrar esa tal supuesta y estigmatizada actitud utópica.

Cuando nuestras propias vidas son testimonio de la filosofía de la libertad, cuando logramos poner en práctica aquello que creemos es lo más importante para lograr nuestra propia felicidad, tal acusación supone un desconocimiento profundo del esfuerzo que hay que hacer para, no sólo ser coherentes con nosotros mismos sino estar preparados para las descalificaciones que nos sindican como “extremistas o utópicos”. En todo caso -y contrariamente a lo que se entiende vulgarmente- defino como extremista, cualquier acción o intento de perseguir a los ciudadanos por sus ideas políticas, religiosas o cualquier otro tipo de elección del ámbito privado.

La defensa de la libertad en el ámbito público no es una acción que admita un término medio. En el orden personal, en todo caso, implica una elección individual y siempre voluntaria ceder algo de ella en pos de lo que considere mas apropiado a su escala de valores. Mantener una postura ambigua ante el avasallamiento de la libertad individual promueve consecuencias irreparables que crecen exponencialmente en detrimento del bienestar y la felicidad del Hombre.

Defender los derechos individuales y la libertad ni es extremismo ni mucho menos una utopía. Quienes así lo manifiestan parecieran ignorar el hecho que ceder una parte de la libertad individual a un Estado todopoderoso es abrir una puerta para que entren nuevas y futuras regulaciones y condicionamientos a nuestros derechos individuales.

Me arriesgo a decir que si la misma vocación acusatoria contra los que promovemos políticas liberales se utilizara para imputar a quienes atentan contra las libertades gran parte del mundo no viviría sometido al paternalismo autoritario del poder estatal. Extremista es quien cree que un gobernante, amparado en el poder que le confieren las fuerzas estatales, tiene la capacidad para indicarte cómo debes manejar tu vida y regular la actividad en la que has empeñado horas de estudio y trabajo o cómo disponer de tus recursos logrados honestamente. Extremista también es quien, motivado por la amenaza contra quien piensa y vive distinto, se arroga el derecho de administrar tu vida o tu trabajo prescindiendo de tus anhelos.

Si ya de por sí es difícil la tarea de enfrentar a esos verdaderos extremistas mas difícil es convencer a algunos que la defensa de la libertad no tolera ambigüedades. El adoctrinamiento por medio de la propaganda ha hecho creer a varias generaciones, por décadas, que extremistas y utópicos somos quienes defendemos la libertad a ultranza pero no quienes cercenan tus derechos y te someten a la arbitrariedad de injustas regulaciones políticas, sociales y económicas.

Que somos “utópicos” quienes defendemos el derecho a vivir en una sociedad libre pero no serían extremistas quienes te obligan a leer, consumir y adoptar normas que atentan contra tu manera de pensar. Que somos “utópicos” quienes elegimos actuar de acuerdo a nuestros valores pero no sería extremista entregarte mansamente a los designios de los “iluminados” que se arrogan el derecho a pensar y actuar por ti.

Muchas sociedades del mundo están comenzando a despertar del abuso y la deformación intencional de los conceptos impuestos por esos gobiernos extremistas que, amparados en el engaño y en el atropello del mismo sistema político liberal que les abrió la puerta al poder, acabaron instalándose como regímenes autoritarios.

 

Por: María del Valle  |  Foto: slagheap

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