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Libertad: Herramienta Fundamental Para Conseguir Tu Felicidad

Escrito por María el . Posteado en Libertad

María
Periodista. Filosóficamente liberal. Políticamente de derecha. Naturalmente rebelde. El mejor estímulo para vivir es la libertad. Argentina

¿Qué significa la Libertad en la práctica de la vida cotidiana? Si, como creo firmemente, la felicidad es el más alto propósito de la vida individual, todo sistema de gobierno que rebaje a los ciudadanos a la situación de chivo expiatorio de sus fracasos colectivistas, lo está reduciendo a la categoría de un objeto sin alma ni mente. La Libertad es una herramienta de vida por medio de la cual queda resguardado tu derecho a alimentarte dignamente, a disponer de tu propiedad de acuerdo a tu criterio, a estudiar la carrera por la que sientas inclinación, a leer los libros que deseas, a producir y vender tu producto libremente. Es decir, a convertirte en el dueño de tu propia vida.

La libertad es también el instrumento que te permite llegar hasta donde tú lo desees. Es la herramienta fundamental para conseguir la felicidad según tus propios medios y escala de valores. El siglo XXI ha continuado su marcha sobre ella, especialmente en Hispanoamérica, recurriendo a gobiernos inescrupulosos, demagogos y mediocres que, concentrando en sus manos un poder absoluto para regular la vida individual, han avanzado sobre la dignidad de los ciudadanos. Muchos de esos gobiernos hoy controlan y cercenan la iniciativa privada rebajando al ciudadano a la categoría de un bárbaro prehistórico, más concentrado en luchar por su supervivencia que en vivir.

Aún en contra de la lógica natural de la vida, los gobiernos colectivistas falsearon la realidad y convirtieron a sus ciudadanos en individuos sin pasado y con un futuro arbitrariamente impredecible rediseñado antojadizamente por el gobernante de turno. Desoyeron los dictados de la razón y organizaron abyectas políticas públicas en base a las prácticas más innobles de sometimiento del raciocinio al fanatismo. No es humanamente digno solicitar autorización a los burócratas de turno para disponer libremente de nuestro derecho a movernos, consumir alimentos, comprar divisas, viajar, producir y hasta pensar.

Vivir es una acción que implica no sólo proveerse del alimento sino generar los recursos para alcanzar nuestras metas y acceder libremente a los bienes y servicios que nos ofrece la sociedad. Los ciudadanos hispanoamericanos hemos ido cediendo porciones de nuestra libertad sin advertir que con esa pasividad íbamos entregándole nuestra vida a los perversos inescrupulosos. Perdimos parte de nuestro derecho a vivir y con él perdimos el producto de nuestro trabajo que fue a parar a las arcas de los saqueadores de turno. Condicionaron nuestra realidad haciéndonos creer que vivir y esforzarnos por conseguir nuestros propios anhelos era un actitud egoísta y desalmada.

Sin embargo, la pregunta que queda flotando en estas líneas es: ¿Quién es verdaderamente el promotor de la maldad? ¿Aquel que usurpa tu libertad de acción o el gobierno que dice actuar en tu propio beneficio mientras confisca tu herramienta suprema? Una vez màs, los desafíos los siglo XXI siguen enmarcándose en las filosofías del colectivismo o Libertad. Por esas razones el siglo XXI nos obliga a mantenernos atentos y combativos antes cualquier intento de que nuestras vidas sean avasalladas por esos mesiánicos iluminados que se creen con la potestad para controlar nuestra iniciativa individual. Dependerá de los valores de cada uno tener claro qué estamos dispuesto a hacer al respecto para reencauzar nuestras vidas por la senda de la dignidad y el desarrollo personal. Y para eso es necesario pensar libremente y no someternos a los caprichos emocionales de los demagogos de turno.

 

Por: María del Valle  |  Foto: Jesus Solana

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