¿Por Qué Apoyar La Legalización?

Escrito por Jose Miguel el . Posteado en Opinión

Seguramente, todos hemos sido víctimas de los prejuicios, esos momentos desagradables en los que te señalan con el dedo con aires de reproche, como queriéndote intimidar con afirmaciones y hasta adjetivos descalificativos. ¿Te has preguntado cuál es la causa?

No se trata necesariamente de que tengas algo despreciable, algo que valga la pena sacar en cara para quizás herir tu autoestima o lograr que otros no se relacionen contigo; la razón más común por la cual las personas vagan por la vida llenas de prejuicios se llama matriz de opinión. Esas personas son víctimas de ese condicionamiento social que se logra a través de la repetición incansable de términos y afirmaciones que aun cuando puedan ser mentira, les martillan tanto la cabeza hasta que terminan convencidos de que es verdad. ¿Citamos un ejemplo? La marihuana.

Es impresionante ver la reacción automática hacia el rechazo de muchas personas cuando algo nuevo les es presentado; ese temor por lo desconocido se convierte en una puerta sin llave con un gran cartel que anuncia “prohibido entrar”, y una gran cantidad de agentes enemigos del cambio apuntando directamente hacia esa nueva idea, hacia esa nueva realidad. ¿Cuántos de nosotros consideramos normal ver a millones de personas fumar cigarrillos a granel públicamente? ¿Te parece repugnante ver a alguien tomando cervezas en las cantidades que sea? Seguramente no, porque ya estamos acostumbrados a esas drogas legales; nos aguantamos el desagradable humo de cigarrillo que nos afecta sin haber fumado uno solo y soportamos a los borrachos con sus impertinencias producto de su estado de ebriedad. Pero, ¿cuál es tu reacción cuando ves a alguien entrando en su nota con la marihuana? “¡Oh Sí!, ese pecador antisocial. Debería estar preso por quebrantar la ley”.Inmediatamente, el dedo incriminador apunta hacia su libertad de acción para juzgar su decisión individual, esa que se trata del derecho que cada uno de nosotros tiene a hacer con su vida lo que le provoque siempre y cuando no se meta con la vida de otros. ¿Acaso en realidad está cometiendo un delito?

Ese reproche automático contra quienes relajadamente consumen cannabis no es un rechazo al delito, sino a lo que una ley ha convertido en delito. Puede que lo esté haciendo en la silla de una plaza, en la escalera de su casa o internado en un bosque… y el lugar no parece importar, pues está haciendo algo que todos consideran prohibido. ¿Está robando? No. ¿Está asesinando? No. Simplemente está haciendo con su cuerpo lo que considera que está bien para él, eso que le produce un gran placer y lo lleva a un estado de tranquilidad y paz consigo mismo y con el mundo. No es casualidad que le llamen “el cigarro que da risa”, porque ese estado de alegría que logran es el común denominador del por qué tantas personas disfrutan un buen porro.

Algunos países se han atrevido a legalizarla y, quienes consideraban el consumo de cannabis un “pecado mortal” o un “delito”, es cuestión de tiempo para que la matriz de opinión de la legalización les haga olvidar esa estúpida idea; a fin de cuentas se trata solo de una hierba que la consume quien así lo desea y cuya inocencia es infinitamente mayor que la cantidad de delitos que se han cometido por el consumo de alcohol o las víctimas que ha cobrado el cigarrillo… ¿No es así?

 

Por: José Miguel  |  Foto: weheartit.com

Redactador por primera vez para: www.codigonuevo.com



Jose Miguel
Fundador de iF Revista Digital. Escribo para no morir en el tiempo; opino para defender lo que sé y cuestiono para descubrir lo que no. Capitalista | Libertario | Egoísta | Amante de la libertad individual

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