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Por Qué Los Libertarios Necesitan Liderazgos

Escrito por Jose Miguel el . Posteado en Individualismo

Jose Miguel
A mi no me van a decir qué pensar, qué decir ni qué escribir, por eso fundé esta revista. Yo escribo para no morir en el tiempo; opino para defender lo que sé y cuestiono para descubrir lo que no.

Por qué los libertarios necesitan liderazgos

No hay individuos más comprometidos con la libertad y los derechos individuales, que los conocidos como libertarios. Pero hay algo de lo que carecen: de liderazgos. ¿Por qué los libertarios necesitan liderazgos? Veamos…


La política es complicada, de eso no hay la menor duda. Hablando de política, hoy podríamos estar escuchando las razones por las cuales se tomaron tales o cuales decisiones en política y alguien con un opinión que cuestiona todo, puede hacernos verlo desde otro punto de vista que también suena racional, que suena lógico. Los políticos saben esto y toman ventaja.

Pero independientemente de que las opiniones, formas de ver las estrategias y de analizar la realidad, difieren entre casi cada persona en este mundo, hay algo que es una verdad absoluta: la política funciona con líderes, igual que lo hacen las compañías, los equipos de fútbol y prácticamente cualquier trabajo en equipo.


Lo básico

La izquierda no pierde tiempo. Aún cuando controlan la política en casi todos los ámbitos, su estrategia se basa en la creación y el nacimiento constante de nuevos líderes, para no perder jamás ese poder que se han ganado.

Si hay algo que ellos tienen claro es que los seres humanos somo seres sociales, es decir, nos relacionamos entre nosotros mismos, aprendemos a sentirnos identificados entre nosotros mismos, nos convertimos en fanáticos y seguidores de quienes promueven nuestras propias ideas y principios con más carisma y creatividad que nosotros mismos. Somos así, nos relacionamos, aprendemos a admirar, respetar y seguir a otros y eso -mis amigos libertarios- es un acto natural.

Un líder de izquierda nace y muere casi a diario. Son una máquina de producción de individuos que tienen el don de la comunicación, con los cuales logran hacer que su audiencia se mantenga siempre “informada” y motivada con lo que sea que la cúpula política les quiera meter en el cerebro.

No podemos negar esta realidad, mis amigos libertarios, y mucho menos podemos cambiar esta naturaleza. Tanto decimos que “las ideas libertarias son las adecuadas porque van en consonancia con la naturaleza humana”, pero ante este hecho natural, se nos olvida que es propio del ser humano el seguir líderes, que son necesarios.


Siendo duro con nosotros mismos

Yo soy libertario y me encanta cuestionar nuestros principios, nuestras ideas y más aún, nuestro comportamiento. Siempre se termina aprendiendo mucho más así.

Queremos ganarle a la izquierda, pero no queremos hacer lo que se tiene que hacer para ganarle: jugar en su terreno. Les recuerdo algo: en la política, la izquierda nos va ganando, y por pela.

No tengo la menor duda de que nuestras ideas son mejores y más nobles que las de ellos. No vacilo para nada con el hecho de que tenemos mejores intenciones que ellos. Estoy totalmente convencido de que el modelo que promovemos -respeto a la propiedad privada, gobierno limitado y mercados libres- supera con creces al modelo de la miseria que el cartel político de la izquierda quiere imponer: el socialismo. Hay sobrados ejemplos que demuestran que el tipo de país que nosotros queremos construir, es mejor, más próspero y libre que el campo de concentración en el que ellos nos quieren condenar.

Pero tampoco tengo duda de que, mientras sigamos haciendo lo mismo, no les vamos a ganar.


Es hora de dejar de ser los “amish” de la política

Hemos tenido la tan mala costumbre de reproducirnos entre nosotros, que creemos que “más nadie puede ser tan libertario como yo”. ¿Y saben qué? ¡Estamos equivocados! Hay personas -millones- que pueden llegar ser tan o más libertarios que quienes ya se han tragado una biblioteca de autores liberales y objetivistas. Y mejor aún, hay muchos de ellos que entienden las ideas mejor que nosotros, especialmente los más jóvenes.

Esa pretensión de ser “el libert-ario más puro de este mundo” nos ha convertido en una comunidad desintegrada, que no sabe trabajar en equipo. Una comunidad que vive en la tentación de insultar a quien no acepta nuestras ideas; trillada con el famoso “es que todos son socialistas”, el cuento de “no hacemos política porque no creemos en el Estado”, y el matador “es que nosotros no seguimos líderes”.

Por eso es que la izquierda nos va ganando y es por eso que los libertarios necesitamos liderazgos. Para que haya esperanza, para que las ideas lleguen a más personas, para que sumemos más gente a nuestras filas, para que la izquierda pierda ese monopolio que mantiene sobre la política. Pero más aún necesitamos liderazgos para poder poner a prueba nuestro sistema y demostrarle al “incrédulo” que la libertad y el capitalismo sí funcionan.

Vivir encerrados en una montaña, como una comunidad en la que ni siquiera nosotros logramos ponernos de acuerdo de si debe haber o no Estado, o si todo debe ser privado o no. ¡Panas, bájense de esa nube! Nade de eso va a ser posible si no hacemos política y la política necesita liderazgos. Y mientras más rápido decidamos quiénes son los que nos representan, más rápido le quitamos el poder a la izquierda.


Así nos ven los demás, por si no lo sabías

Cuando a un libertario le dan la palabra en un medio de comunicación, en la columna de un periódico, en una revista, en un blog o en cualquier ventana con alto alcance, quienes lo ven y nunca antes habían escuchado sobre nuestras ideas, literalmente -mis panas- ¡No entienden una mier…!

¿Por qué?

Porque el libertario dice que “hay otra forma de hacer las cosas”, pero nunca explica cuál. El libertario siempre regaña a la audiencia diciéndole que “dejen de seguir a los mismos líderes de siempre”, pero cuando le preguntan a quién o quiénes seguir para enterarse de las ideas que promovemos, responde “es que nosotros no tenemos líderes”.

Cuando al libertario le preguntan por un “proyecto de país”, no lo tiene. Cuando le preguntan a quién postularía a tal o cuál cargo o posición, no postula a nadie. Cuando le preguntan “cuál es el camino”, responde que “propiedad privada, gobierno limitado y mercados libres”. Y sí, es ese, pero la gente que te está oyendo -repito- ¡no entiende una mier…!


Nosotros no seguimos líderes, seguimos ideas

El libertario dice que tiene algo muy claro y que es de muy valioso: nosotros seguimos ideas.

Pero hay personas que las promueven, defienden y hacen llegar a más personas, mejor que nosotros, eso es un hecho. Incluso, hay personas que las practican mejor que nosotros. ¿Por qué no seguirlos? ¿Por qué no apoyarlos? ¿Y por qué no apalancar nuestras ideas en ellos para que más y más se unan a la causa y dejemos de una vez por todas, ser ovejas de un rebaño que pastorea un líder de izquierda?

Es absurdo creer que “renuncias a tus ideas” porque le das tu apoyo a alguien con capacidad de liderazgo, con el don de hablar en público, de despertar conciencias y -muy importante- emociones. Es de perdedores el creer que está mal el admirar, respetar, apoyar a otro ser humano que defiende los mismos valores que nosotros, y más de perdedores es el no recomendar a otros que también lo sigan.


Hablando de la naturaleza humana

Mucho decimos que “es natural querer ser libre”, que “es parte de nuestra naturaleza el ser egoístas”. Afirmamos algo innegable, y es que “es propio de la naturaleza humana el ser ambiciosos”. ¿Pero las emociones no son también algo natural? ¡Claro que lo son! De hecho, el 85% de las decisiones que tomamos lo hacemos basados en emociones. ¿Entonces por qué demonios no podemos despertar emociones vinculadas a la libertad, a la propiedad privada, a los mercados libres y al gobierno limitado? ¡Ah, claro! Porque no tenemos líderes que lo hagan, y si los tuviésemos no los apoyaríamos.

Pues vamos mal; vamos muy mal nosotros también.

La diferencia es que nosotros sí queremos que las cosas nos salgan bien, a nosotros y a quienes nos rodean, porque esa es la clave para vivir en una sociedad libre y de progreso. Pero hemos estado encerrados en un círculo vicioso terrible, con una tara mental que no nos deja llegar más allá y que mantiene en una incubadora a nuestras ideas.

Es natural tomar decisiones basados en emociones. Es natural seguir a aquella persona que representa eso en lo que creemos. Es natural que no todos quieran involucrarse en la política. Es natural que la gente se equivoque. Y es natural admirar, respetar y apoyar liderazgos que -pese a las diferencias- tengan la mayor cantidad de cosas en común posible con nosotros mismos.


Para terminar

Quiero recordarles que el sistema que defendemos -el capitalismo- se basa el mérito individual.

Las grandes empresas tienen sus líderes. Las mejores y más reconocidas marcas del mundo tienen sus líderes. Los medios de comunicación tienen sus líderes. Los mejores equipos deportivos del mundo tienen sus líderes. Y quienes forman parte de todas estas organizaciones, no “renuncian a sus principios” cuando apoyan a quienes representan ese liderazgo, de hecho los motiva, los entusiasma y los hace más fuertes.

Millones de personas admiraron y siguieron a Ronald Reagan en Estados Unidos y a Margaret Thatcher en Inglaterra. Otros a Renny Ottolina en Venezuela. El número es quizás más grande cuando se piensa en alguien como Steve Jobs, o Bill Gates. Actualmente a Jeff Bezos, Mark Cuban y Warren Buffet. La lista es larga, de personas que seguramente tú también -libertario- admiras, respetas y -lo aceptes o no- reconoces su virtud de liderazgo. Repito: es natural, y han sido los líderes los que han movido el mundo, causado revoluciones y hecho posible cambios.

Entonces… ¿Vamos a considerar que está mal darle mérito a quienes se lo merecen, cuando lo que defendemos se basa en ello?

No solo se trata de leer libros; hay que entenderlos, mis amigos libertarios.

Los libertarios necesitan liderazgos.

 

Por: José Miguel

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