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¿Por Qué No Soy Feminista?

Escrito por Aismelys Pitter el . Posteado en Actualidad

Aismelys Pitter
Escritora y fotógrafa de a ratos. Estudiante de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Colaboradora en distintas organizaciones como Cedice Libertad y el Instituto Mises de Venezuela. Miembro de Vente Venezuela y del Movimiento Libertario Venezuela.

Una de las falacias defendidas por el feminismo moderno ha sido, la de acreditarse cualquier logro de la mujer. Pareciera que están en una batalla de sexualidad en donde solo les interesa la imposición de sus órganos genitales más que la fuerza de la razón.

Según esta -odiosa y aberrante- ideología se defiende la falsa creencia que parte de un “agradecimiento al feminismo porque las mujeres hoy pueden aspirar a cargos políticos, votar y hasta opinar”. No podría estar en más descuerdo.

Si logramos ver a las mujeres de gran influencia en el mundo, desde Cleopatra hasta Marie Curie, no han necesitado de dicha ideología para hacer valer sus derechos y marcar su propia historia en el mundo. Es por eso que no extraña que actualmente se utilice la imagen de estas mujeres para hacer creer al colectivo sobre una supuesta relación entre feminismo y los trabajos realizados por estas.

Nos hemos peleado entre nosotras mismas por tratar de imponer una tendencia que no es compatible con la libertad. Cuando un movimiento empieza a persuadirte en tus enseñanzas, creencias religiosas, vestimenta, apariencia, etc., deja de convertirse en un movimiento y se transforma en una ideología. Pasa hoy por ejemplo con las comunidades LGBT, en dónde pareciera que el interés de una minoría es ser aceptados socialmente y no ante las leyes. Lo he expresado anteriormente y sigo defendiendo que la única igualdad que me interesa es la igualdad ante las leyes; de resto, no me importa lo que una sociedad pueda expresar sobre mi forma de ver el mundo.

Las feministas se han visto obligadas a adquirir nuevas formas, a mutar para reinventarse en cada época y tratar de hacerse un espacio que les permita expresar su modo de conciliar la vida bajo el falso esquema ‘’somos iguales a los hombres’’. La estulticia también se trabaja, pero las feministas no tuvieron que hacerlo, ellas nacieron con esa particularidad.

No les gusta los estereotipos de mujer perfumada y arreglada que se preocupa por su estética, por eso su pelea llega a ser incluso con ellas mismas. Crean otro patrón estereotipado de una mujer desaliñada, con baja autoestima y tendencia a procrastinar por el resto de sus vidas.

Se debe saber muy poco para defender a una minoría que no cree en la igualdad de género. El feminismo no es más que un “hembrismo” buscando la forma de inocularse en la vida de mujeres que hasta ahora creían que ser esposas, estudiantes, llevar una vida moderada y sin excesos era sinónimo de ser sumisas del patriarcado. Ahora quieren ser feministas porque necesitas ser ‘’libres’’. Si en algo es buena dicha ideología es en ocultar y hasta disfrazar sus verdaderas intenciones.

Ser una mujer libre no es sinónimo de promiscuidad, malas enseñanzas o arrogancia para no admitir la existencia de trabajos que no pueden hacer las mujeres, así como existen labores que no pueden hacer los hombres. Yo no quiero ser igual a un hombre, yo quiero dejar huella por mis logros y ser fiel a mi credo. No necesito que un grupo de resentidas sociales me represente, por eso yo no soy feminista.

Las feministas son solo una minoría de mujeres soberbias que creen en tener la autoridad para decirles a otras mujeres cómo vivir, pensar y hasta qué opinar sobre los hombres. Es falso que existan los feminicidios, no te matan ‘’por ser mujer’’; el asesino no te pregunta tu sexo antes de cometer el acto, lo hacen porque son malos. Así como dijo Maquiavelo, cuando sentenció que “el hombre es malo por naturaleza” y Rousseau lo contradijo afirmando lo contrario, que “es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo corrompe”. En lo personal siempre he creído que todos los seres humanos tenemos en sí mismos habitando el bien y el mal; lo que nos diferencia de otras especies es la capacidad de escoger una de estas tendencias. Para ello es necesario un trabajo introspectivo que las feministas no están en capacidad de hacer.  

Planteando la tesis del comienzo: ¿Por qué no soy feminista? Utilizaré la retórica para responder, ¿Hay motivos para ser feminista en pleno siglo XXI, cuando las mujeres han demostrado su capacidad de liderazgo sin necesitar del feminismo?

 

Por: Aismelys Pitter

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