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Ser Radical No Está Nada Mal ¿Por qué?

Escrito por Jose Miguel el . Posteado en Libertad

Jose Miguel
A mi no me van a decir qué pensar, qué decir ni qué escribir, por eso fundé esta revista. Yo escribo para no morir en el tiempo; opino para defender lo que sé y cuestiono para descubrir lo que no.

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Una de las cosas a las que más le temen la mayoría de las personas es a los radicales: esas personas de pensamiento y opinión intransigente que defienden a capa y espada sus opiniones con un tono tan serio, que para los sensibles luce “agresivo”. Pero ¿Qué significa realmente ser un radical? ¿Por qué se le tiene tanto miedo? Es lo que evaluaremos.

Estamos malacostumbrados a la tradición de decirlo todo en “tono bajito” como si se tratara de un médico que da malas noticias a los familiares de un paciente. “No seas directo” plantean algunos mientras exigen al mismo tiempo sinceridad, pero a la hora de expresar opiniones ¿por qué las tenemos que ablandar? “Soy responsable de lo que digo pero no de lo que interpretas” es una de las expresiones que sirven de argumento para defender la posición radical.

Ser radical es: tener una posición firme. Firme de razones, de argumentos y de confianza en que lo que se está expresando representa nuestra conclusión sobre un tema o una situación que hemos evaluado conscientemente. Aquella persona que es llamada radical, pasa para la mayoría como arrogante por la seguridad que transmite en cada una de sus palabras. Habla con tal propiedad que termina convenciendo a los más escépticos aunque estos al principio duden por el solo capricho de no querer darle la razón tan rápido.

Cuando una persona no tiene claro de lo que habla, no puede ser radical, pues duda de lo que ella misma está pensando. Es como cuando estás en un salón de clases haciendo una presentación para la cual no te preparaste lo suficiente, se te nota la inseguridad. Quien duda de lo que dice, se quiebra inmediatamente cuando le piden explicaciones sobre su opinión y, sin pensarlo mucho, recurre a esa carta bajo la manga que reza “pero no tenemos que ser tan radicales”.

Un radical lo es por convicción. Puede que esté equivocado y aun así su propósito es la búsqueda de la verdad y no el simple placer de que le den la razón. Un radical se atreve a cuestionarlo todo y aunque no lo exprese claramente, cuando insiste en un tema es porque hay algún cabo suelto que quiere atar. Los radicales son personas en cuya palabra se puede confiar con solo escucharlos hablar por unos minutos, pues transmiten objetividad en cada letra que pronuncian.

¿Por qué se le teme a un radical? Usualmente pasa cuando no tenemos argumentos para debatir los suyos y mientras él o ella habla, lo está haciendo con tanta seguridad que nos hace pensar que ha estudiado el caso con tal minuciosidad que resulta irrefutable. Pero ¡ojo! Hay radicales convencidos de la verdad y otros convencidos de la mentira ¿cómo enfrentarse a ellos? Buscando nosotros mismos la verdad.

Un radical si es extremista pero no lo confundas con “terrorista”, pues la verdad y la mentira son dos extremos. Un radical que utiliza su poder de razonamiento en la búsqueda de la verdad, es un extremista de ella. Si ser radical es poder mantener una posición firme derivada de una opinión centrada en la objetividad. Si es así, ¿puede estar mal?

 

Por: José Miguel  |  Foto: Akira Curiosava

Redactado por primera vez para: www.codigonuevo.com

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