Suiza Y Su Clave Del Éxito: Un Gobierno Limitado

Escrito por Siulilba Balza el . Posteado en Capitalismo

La política en los países desarrollados es -en efecto- una serie de conversaciones en lugar de confrontaciones. Eso puede parecer aburrido y sin sabor para los que crecimos en Latinoamérica. Sin embargo, no hay nada más divertido ‘políticamente hablando’, que el hecho de participar en un referéndum, sobre todo si tienes el chance de hacerlo tres o cuatro veces al año.

¿Me creerían si les digo que el pasatiempo favorito en Suiza no es esquiar, hacer chocolate, comer raclette, caminar en la montaña, ni jugar fútbol como muchos suelen imaginar?  Y es que no hay nada más interesante en Suiza que escuchar e -incluso participar- en los debates que se desarrollan previo a un referéndum.

Otros países como Italia, Grecia, Estados Unidos e incluso diversos países latinoamericanos, usan el referéndum, pero ninguno lo usa tan exhaustivamente como el Estado de California y Suiza, los cuales, tienen en promedio tres o cuatro referéndums por año. No por nada son considerados los mejores ejemplos de Democracia participativa en el mundo.

¿Les interesaría saber por qué en Suiza, los ciudadanos suelen estar convocados a votar al menos una vez cada trimestre? Cómo es que este sistema de democracia directa tan lento y engorroso -para algunos- es considerado por ellos como la base fundamental de la estabilidad y prosperidad del país.


Suiza y su modelo de Democracia Participativa

El referéndum fue introducido en la Constitución Federal en 1848 y -desde entonces- ha sido usado en cualquiera y cada una de las decisiones que se han tomado en el país.

A nivel local, para definir el horario en el que abrirán las tiendas o una nueva ruta para el tren; a nivel regional, para discutir pequeñas leyes como la prohibición del cigarrillo en los restaurantes, o la inclusión de un nuevo día festivo en el calendario. Y a nivel estatal, para discutir aquellos temas que puedan originar un impacto nacional e internacional, como es el caso de la inclusión o no en la Unión Europea, o temas más sencillos como los cambios de porcentaje aplicados en el IVA.

Los individuos pueden crear leyes o destruirlas; ellos pueden forzar al gobierno a introducir nuevas políticas e incluso, rechazar decisiones tomadas por este.

La persecución a los judíos y el holocausto, la guerra de Iraq, los bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki, las expropiaciones, el control de cambio, becas o ayudas económicas otorgadas por doquier, incremento del sueldo mínimo y reconversiones monetarias en las que tres o más ceros son eliminados para ocultar una hiperinflación, entre otras, son cosas que serían menos probables que sucedan en Suiza, precisamente porque todas estarían sujetas al voto en una sociedad que tiene muy claros sus ideales de libertad económica y política.  A menudo, el referéndum, puede salvar el día cuando las cosas amenazan con salirse de control.


Guía de referéndums para principiantes

Algunos referéndums son mandatorios, otros no; algunos promueven la iniciación de un proceso legislativo, otros los finalizan; algunos requieren una simple mayoría, otros son más complicados.

Les doy una breve idea de las reglas que aplican a nivel nacional:

  • Referéndums obligatorios: Tal como son definidos, se ponen en marcha tan pronto haya una iniciativa que implique cambios a nivel nacional, como por ejemplo: enmiendas constitucionales, o la participación o no, en organizaciones internacionales.
  • Referéndums opcionales: Decisiones parlamentarias, o legislativas que puedan ser tomadas o derogadas a través del voto popular. Para esto es necesario recolectar 50.000 firmas en un periodo de cien días.
  • Referéndums de iniciativa popular: Toda persona tiene la libertad de proponer a votación cualquier problema, siempre y cuando este no vaya en contra de la constitución o viole alguna ley internacional. La propuesta debe recolectar 100.000 firmas en un periodo de dieciocho meses para poder ser sometida a votación.
  • Contra-propuesta: Si el parlamento no está de acuerdo con alguna iniciativa popular, este puede presentar su propia alternativa. Ambas -la propuesta y la contra propuesta- deben ser sometidas a votación al mismo tiempo. Extrañamente ambas puedes ser aprobadas, lo que es conocido como un “Doble SÍ”. La que colecte el mayor número de “SÍ” gana.

Este sistema funciona en todos los niveles, local, regional y estatal; por supuesto, la diferencia se encuentra en el número de firmas que se necesitan recolectar para activar el voto.  En resumen, son los ciudadanos quienes suelen tener la última palabra, y por ende, quienes toman las decisiones, en una sociedad que parece “de otro mundo”, más avanzada.

Si visitan Suiza, les recomiendo pasearse el sábado por el centro de la ciudad. No solo disfrutaran de todos los colores que les ofrecerá el mercado de hortalizas, también podrán ver en acción a políticos y ciudadanos, ya que es el mejor día para recolectar firmas. Si alguno los aborda, solo deben mencionar cuatro palabras mágicas: Yo no soy Suizo


Participación limitada del Gobierno

Con este sistema en el cual, cada ley y acción gubernamental está sujeta a un voto, ustedes deben pensar que no hay un gobierno que lleve las riendas del país. Pues sí lo hay, pero en Suiza, una de las reglas por excelencia es que, “Nadie está a cargo”. Ninguna persona y -mucho menos un grupo político- tiene completo control. Los individuos sí.

El país es “gobernado” por un Comité o Parlamento, lo que nosotros conocemos como Consejo Federal. Cada Cantón tiene sus propias reglas acerca del número y composición de su propio parlamento y concejal. El Consejo Federal está compuesto por siete miembros, quienes están en permanente coalición. Estos mismos concejales anualmente se turnan el puesto de presidente al mismo tiempo en que lideran sus departamentos (departamento de finanzas, protección civil, relaciones exteriores, entre otros).

El presidente no tiene poder alguno, pero alguien tiene que darle la mano a los líderes visitantes y pronunciar un discurso el primero de Agosto (día Nacional de Suiza).


Para muchos, este sistema político puede parecer engorroso y poco práctico, e incluso ineficiente a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, soy de los que apoyan la idea de que este tipo de sistemas, en el cual el gobierno tiene una participación limitada, debería ser la regla y no la excepción.

A simple vista, cuatro referéndums anuales pueden parecer una perdedera de tiempo, pero créanme, y aquí les comparto otra regla por excelencia: en Suiza, lo que menos se pierde es tiempo. 

 

Por : Siulilba Balza S.


Siulilba Balza
Observadora. Adicta a la justicia. Enemiga de las suposiciones y de los que carecen de sentido común. Fiel practicante de la teoría: Decisiones radicales, soluciones inmediatas.


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