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Venezuela: País Donde Recuerdos Se Quedan, Pero La Gente Se Va

Escrito por Leonardo el . Posteado en Actualidad

Leonardo
Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela

En alguna ocasión hemos podido saber sobre la movilización masiva de personas desde sus países de origen hacia otros lugares: producto de conflictos armados, crisis económicas, motivos incluso étnicos, etc. Venezuela fue sin duda, por allá en el siglo XX, un lugar al que personas de todo tipo vinieron anhelando el reinicio de sus vidas, el principio de una nueva vida alejada de los problemas que los motivaron a dejar sus países de origen, a dejar familiares, amigos, y recuerdos dignos de preservarse (…) hoy, podemos ver a sus descendientes: llámense árabes, italianos, españoles, etc. Que sin duda forman parte de nuestra sociedad y solo exhiben el resultado de buscar una vida mejor, adoptando una segunda nacionalidad y conciliando así un nuevo “hogar”. Por ello resultan incluso cínicas las vueltas que da la vida, pasando de un país donde recibíamos personas, a un país donde exportamos personas. O como me parece mejor llamarlo: un país de outsiders.

Lazos que se cortan, despedidas que se hacen eternas mientras se espera la salida en Maiquetía, reflexiones que devoran nuestros pensamientos mientras chequeamos el equipaje, hoy nos convertimos en una nación caracterizada por el éxodo masivo de personas debido a las desgracias acaecidas en un país que, producto de poseer gobernantes sinvergüenzas e inútiles, así como el contar con políticas gubernamentales estúpidas y nefastas, solo se ha convertido en el punto de partida de muchos venezolanos que se ven forzados a dejar atrás su hogar, en búsqueda de oportunidades que en no todos los casos se presentan con la misma facilidad, pero que resulta más aceptable o apetecible que una realidad donde la incertidumbre reina en nuestro día a día, donde los alimentos no se consiguen, donde la delincuencia esta a la orden del día; donde el gobierno recrimina las libertades individuales y donde el futuro de la nación resulta incierto.

Muchos pensaran, ¿y qué se pierde si la mayoría de la población se quedará? Pues no es tanta la cantidad de gente, sino la calidad de las mismas. He allí el caso de los países desarrollados o en vías de desarrollo –solo por citar unos casos- donde son los individuos especializados o “expertos en determinadas áreas” y no los recursos naturales o de otro orden, los que los ponen a funcionar y a desarrollarse. Y entonces, ¿cómo se solventa la “materia gris” perdida? He allí el detalle y lo que tal vez en este momento no observemos pero que sin duda estará presente en un par de años, cuando la falta de gente preparada en áreas de todo tipo solo se exprese en decadencia y retroceso respecto del progreso de la Nación. Irse obedece a la libertad de cada quien, así como el quedarse, y eso al menos a mi me parece digno de ser respetado.

Pero lo que si resulta lamentable no es tanto el que debido a ello y por culpa de políticas erradas en estas últimas décadas no solo se comprometa el presente, sino un futuro. El día de mañana, como sucedió aquí, seremos una sociedad inmersa en otras sociedades, seremos el árabe, italiano, o español de algún otro país Americano, Europeo, o de otro hemisferio.

Ya no somos un país donde la mayoría de la población se quiera quedar, o aspire desarrollar sus potencialidades y sus vidas, sino todo lo contrario: un país donde la gente se va, donde los recuerdos se quedan… un país, en fin: de outsiders.

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: JoséMa Orsini

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